Las cinco secuencias de… Katharine Hepburn

Las cinco secuencias de… Katharine Hepburn

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Querido primo Teo:

Hace unos días se cumplieron 10 años de la muerte de la gran Katharine Hepburn. Siendo la única intérprete que tiene 4 Oscar por sus actuaciones y considerada la actriz número 1 por el American Film Institute en su lista de 100 estrellas del siglo XX, no podía faltar un repaso a su carrera en esta sección.

Katharine Houghton Hepburn nació el 12 de Mayo de 1907 en Hartford, Connecticut. Fue la segunda hija de 6 hermanos. Su padre era urólogo y por parte de madre tuvo varios ascendientes senadores o congresistas republicanos. Su madre también fue muy activa en política, luchando por el voto femenino en los mismos términos que los hombres y otras cuestiones de igualdad. De niña, Kate participó junto a su madre en varias manifestaciones pidiendo el voto femenino. De pequeña le encantaba hacer ejercicio e incluso llevar el pelo corto como un chico. Educada en un ambiente tolerante, animada desde muy joven a ejercitar la libertad de expresión y debatir cualquier asunto, lo que sin duda marcó su carácter, recibió un duro golpe un mes antes de cumplir 14 años, al encontrar a su hermano mayor ahorcado, lo que le marcó todavía más volviéndola poco comunicativa. Dejó la escuela y empezó a estudiar en casa. Además, durante muchos años, utilizó la fecha de nacimiento de su hermano como si fuera la suya propia. A los 17 empezó la carrera de Historia y Filosofía donde había estudiado su madre, para contentarla, aunque se sentía muy incómoda con sus compañeros. Fue entonces cuando empezó a actuar, con dificultad al principio porque se exigían buenas notas. Cuando empezó a mejorar estas pudo asistir regularmente. Un papel protagonista en su último año de carrera le sirvió de lanzamiento hacia la carrera teatral. Era el año 1928, y la actriz fue triunfando, desde pequeños papeles hasta el estrellato de Broadway. El enorme éxito de uno de los papeles que protagonizó en 1932, no pasó desapercibido para Hollywood, por lo que le ofrecieron realizar un test para una película: “Doble sacrificio”. Y el director de la misma, George Cukor, quedó tan impresionado que insistió en que la contrataran, a pesar de que Katharine solicitó la insólita cantidad para una desconocida de 1.500 dólares semanales. Con 25 años debutaba en la gran pantalla junto a John Barrymore. Durante el rodaje, este atrajo a la joven actriz a su camerino con el pretexto de ensayar una escena y, una vez dentro, intentó seducirla (algunas versiones del incidente cuentan que fue mucho más allá). Hepburn pudo aprender muy pronto los peligros a los que estaba expuesta en su profesión.

El debut de la actriz fue un gran éxito, con críticas sobre ella que la elevaron rápidamente a la categoría de estrella. La RKO no dudó en hacerle un contrato de larga duración y George Cukor había encontrado a su musa, con la que rodaría hasta 10 películas. Tras las buenas críticas recibidas por su segunda película, en la tercera, “Gloria de un día”, se consagró definitivamente al lograr el Oscar a la mejor actriz de 1933, aunque no acudió a recogerlo. Su éxito continuó con “Mujercitas”, de nuevo bajo las órdenes de Cukor, por la que ganó el premio a la mejor actriz en el Festival de Venecia. Kate estaba en la cima, pero al año siguiente su carrera empezó a torcerse. La crítica suele coincidir en señalar su siguiente película como la peor de su carrera, y tampoco dejaron en muy buen lugar su regreso a Broadway. Tras tres películas que es mejor no recordar, en 1935 protagoniza “Sueños de juventud”, bajo las órdenes de George Stevens, recuperando el favor del público y logrando una nominación al Oscar. Sin embargo, sus siguientes cuatro películas volvieron a ser fracasos de taquilla. Estos problemas se ven acentuados por su actitud, negándose a dar entrevistas o firmar autógrafos. Decide entonces volver al teatro para interpretar “Jane Eyre”. Fue por esa época cuando comenzó su relación con el emprendedor Howard Hughes. Tras un exitoso tour con la compañía teatral, no se decide a seguir con su papel en Broadway, y en su lugar, centra sus esfuerzos en conseguir el papel de Scarlata O’Hara en “Lo que el viento se llevó”. Cuando leyó la novela quedó encantada y presionó a la RKO para que pujase por los derechos de la adaptación cinematográfica. Y cuando fue Selznick quien se quedó con ellos no dudó en pedirle el papel. “No me imagino a Clark Gable persiguiéndote durante una década”, cuentan que fue lo que le respondió el controvertido productor, dejándola sin la oportunidad que soñaba a pesar de que era la favorita del director George Cukor. La película aún tardaría más de un año en empezar a rodarse y el propio Cukor renunciaría tras unos días de rodaje. Mientras tanto, su siguiente película, junto a Ginger Rogers, obtuvo buenas críticas, incluyendo la nominación al Oscar a la mejor película, pero tampoco fue el éxito de taquilla que deseaba el estudio RKO.

La fiera de mi niña (1938)

Hoy en día se considera la obra cumbre del subgénero “screwball comedy”, pero su éxito no fue inmediato. El proyecto comenzó cuando Howard Hawks, contratado por la RKO para otra película, leyó un divertidísimo relato breve de Hagar Wilde en una revista y, aprovechando el retraso de su otro proyecto, convenció al Estudio de que compraran los derechos de la adaptación. El propio escritor, junto a Dudley Nichols, se encargó del guion. Nichols, conocido sobre todo por sus guiones para John Ford, ya había coincidido con Kate cuando esta actuara en “María Estuardo” bajo las órdenes del creador de “Centauros del desierto”. Durante el rodaje, actriz y director tuvieron un affaire, del que fue testigo el guionista. Y no dudó en utilizar lo que presenció para añadirlo al guion, que tenía instrucciones de escribir pensando en Katharine Hepburn. Mientras que la actriz estuvo contratada desde prácticamente el inicio de la producción (el estudio RKO tuvo sus dudas por su salario y la falta de éxitos en taquilla en los últimos años), para encontrar al protagonista masculino hubo muchos candidatos. Hawks quería a Harold Lloyd, y después pensaron en otros muchos candidatos, hasta que el amigo del director y pareja de la actriz, Howard Hughes sugirió a Cary Grant. El recuerdo del primer candidato quedó en las gafas redondeadas que viste el personaje y, además, Grant vio películas de Lloyd como inspiración.

Hawks no encontró ninguna pantera para utilizar en la película y tuvo que convertir en leopardo a Baby y al animal escapado del circo. Ambos fueron interpretados por Nissa, animal que alcanzaría 8 años de carrera en el cine, principalmente en películas de serie B. El rodaje comenzó con ciertas dificultades porque Kate, muy preocupada por no volver a fracasar, tendía a la sobreactuación. Todo mejoró cuando sus compañeros de reparto le convencieron de que cuando actuaba de manera más natural y seria, el resultado quedaba mucho más divertido. La química con Cary Grant fue muy buena, pero el rodaje se retrasó al tener que repetir muchas tomas cuando uno de los protagonistas hacía reír al otro.

Hepburn llevaba un perfume muy fuerte en las escenas con el leopardo, lo que le calmaba. De todas formas, no le tenía ningún miedo a la fiera, era Grant el que estaba aterrorizado. El rodaje terminó con 40 días de retraso y más de 300.000 dólares sobre el presupuesto, debido a cláusulas en los contratos del director y los protagonistas, superando el millón de dólares de gasto. Tras un rápido montaje (pues se iba realizando mientras se grababa) y pasar sin muchos problemas la censura (incluyendo el uso de la palabra “gay” en lo que parece ser su primera utilización en el cine) llegaron los pases previos en los que recibió muy buenas calificaciones. La productora esperaba un gran éxito de taquilla pero no fue así. Aunque funcionó bien en algunas ciudades aisladas, no se puede calificar de otra forma que de fracaso de taquilla. Es cierto que finalmente se logró superar por poco el gasto evitando entrar en pérdidas, pero frente a lo que se esperaba de ella resultó un triste consuelo. Dado que la reputación de Cary Grant no estaba en duda, las culpas fueron para Hepburn, que fue etiquetada como “veneno para la taquilla”. Howard Hawks fue despedido y también fue la última película con la RKO de la actriz. Eso sí, aunque el público no respondiera, la crítica siempre la calificó positivamente, y la popularidad de la cinta empezó a crecer en los años 50, con los pases por televisión. Después fueron los escritores de Cahiers du Cinéma los que no dudaron en destacar su popularidad, el American Film Institute la situó entre las 100 mejores películas de la historia y entre las 15 más divertidas y hoy día son mayoría los que la sitúan entre las grandes obras del séptimo arte.

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Historias de Filadelfia (1940)

La siguiente película de Kate, “Vivir para gozar”, la volvió a reunir con George Cukor, en la que era su cuarta colaboración, y también coincidió con Cary Grant. Cukor aprovechó el retraso que acumulaba “Lo que el viento se llevó” para embarcarse en esta película con Columbia. RKO le había ofrecido a la actriz un papel en una película de serie B y, para evitar tener que hacerla, no dudó en pagar 75.000 dólares para romper su contrato. La mayor parte de los intérpretes temían quedarse sin la estabilidad que proporcionaba el sistema de Estudios de aquella época, pero no era el caso de Kate, cuyos ahorros le permitían embarcarse en esa situación que encajaba mucho mejor en su carácter independiente. Como era tan habitual, la película tuvo buenas críticas pero fracasó en taquilla, así que la actriz se tomó su tiempo antes de volver a la gran pantalla. Mientras tanto, volvió al teatro para representar “Historias de Filadelfia”, con un papel que parecía hecho a su medida. De hecho, Howard Hughes pensó que era la oportunidad ideal para que Katharine recuperara el éxito en su carrera cinematográfica e, incluso antes de su debut, compró los derechos de la adaptación al cine como regalo para su pareja. La obra fue un gran éxito en Broadway, tanto de público como de crítica, y muchos Estudios contactaron con Hepburn con intención de hacer la adaptación a la gran pantalla. Ella, dándose cuenta de la oportunidad que se le presentaba, llegó a un acuerdo con Metro-Goldwyn-Mayer, asegurándose no sólo el papel protagonista, también control sobre decisiones como el director o sus compañeros de reparto. El director elegido fue, por supuesto, George Cukor; mientras que los actores deseados eran Clark Gable y Spencer Tracy, pero ambos tenían otros compromisos, por lo que finalmente Cary Grant y James Stewart fueron los que actuaron en el film. Kate no quería tener una entrada de diva en la película y, por este motivo, vemos como James Stewart la empuja hasta tirarla al suelo en la primera secuencia. Un truco más para recuperar la empatía con el público.

La película se estrenó de manera limitada en la última semana de 1940, esperando unas semanas para el estreno completo para no competir con la obra teatral que estaba terminando si gira por el país. Y, esta vez sí, el reconocimiento de la crítica estuvo acompañado de un magnífico resultado económico, siendo una de las películas mas taquilleras de 1941. Logró 6 nominaciones a los Oscar, incluyendo el de mejor actriz, llevándose la estatuilla para casa el guionista y James Stewart. Este siempre pensó que era un premio de consolación por no haber ganado un año antes por “Caballero sin espada”. Katharine Hepburn, que se llevó el premio de los críticos de Nueva York, había vuelto a la cima.

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La reina de África (1951)

Tras el éxito de “Historias de Filadelfia”, el siguiente proyecto de Kate fue “La mujer del año”. La idea se le ocurrió a Garson Kanin, amigo de la actriz, y esta se la presentó a Mankiewicz que puso en marcha el film. Aunque no aparece acreditada, la propia Katharine aportó ideas para los primeros borradores del guion. Y fue oro gran éxito premiado con un Oscar al guion y una nueva nominación, la cuarta de su carrera, a Hepburn. Además, se trata de la primera película en la que trabajó junto a Spencer Tracy, con el que formaría una inolvidable pareja en la pantalla y también en la vida real. La relación comenzó durante el rodaje del film y continuó hasta la muerte del actor, a pesar de que este nunca llegó a divorciarse de su mujer. Después de esta película, la actriz volvió a Broadway y participó en varias películas junto a Tracy, entre las que habría que destacar “El estado de la Unión” de 1948 y“La costilla de Adán” del año siguiente. En la primera aceptó el papel con muy pocos días para comenzar el rodaje, pero como Tracy llevaba bastante tiempo preparándolo lo conocía bastante bien. Y a principios de los 50, y tras su primer encuentro con Shakespeare en el teatro, se embarcó en la aventura de “La reina de África”. Dirigida por John Huston, y coprotagonizada por Humphrey Bogart, se trató de un rodaje tremendamente complicado por el empeño del director de rodar en exteriores en el Congo. La novela en la que se basa la película era de 1935, y el proyecto de adaptación pasó por muchas manos antes de llegar al productor Sam Spiegel y el director John Huston. Para convencer a la actriz, le enviaron un ejemplar de la novela y esta aceptó nada más leerla. Al principio del rodaje, Bogart estaba de muy mal humor por las duras condiciones de la selva, mientras que Hepburn lo llevaba muy bien. Pero pronto empezaron a surgir los problemas. La barcaza que utilizaban se hundió, y sufrieron frecuentes ataques de hormigas, mosquitos o incluso serpientes. Además, bebieron agua contaminada y Kate y gran parte del equipo contrajeron malaria o disentería. Bogart y Huston se salvaron porque sólo bebían whisky. La actriz, ya de por si bastante delgada, llegó a perder 9 kg. Un problema añadido fue ubicar las grandes cámaras technicolor, en la primera película que rodaba la actriz con este formato. La experiencia rodando la película sirvió de inspiración al guionista de “Cazador blanco, corazón negro”, donde Clint Eastwood interpretaba a un director de cine claramente inspirado en Huston, que quería rodar la película solamente para poder cazar un elefante. La película fue un gran éxito de taquilla y estuvo nominada a 4 Oscars: director, guion, actriz (su quinta nominación) y actor, logrando ganar este último en el que es el único Oscar que tiene en su haber Humphrey Bogart.

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Adivina quién viene esta noche (1967)

La siguiente película de Kate fue “La impetuosa”, una comedia romántica con partidos de tenis, de golf y mucha química entre una atleta y un mánager interpretado, como no, por Spencer Tracy. Después se tomó un descanso de un par de años y volvió con “Locuras de verano” por la que logró otra nominación al Oscar, reconocimiento que repitió al año siguiente con “El farsante”. Volvió a coincidir con Tracy en “Su otra esposa” y trabajó bajo la dirección de Joseph Mankiewicz en la polémica “De repente, el último verano” junto a Montgomery Clift y Elizabeth Taylor. Basada en una obra de Tennessee Williams, compitió con su compañera de reparto en la noche de los Oscar, aunque ninguna de las dos lo ganó finalmente. Un par de años más tarde, su papel en “Larga jornada hacia la noche” le valía su novena nominación consecutiva sin ganar el Oscar. Entre las tres películas volvió a los escenarios para representar varias obras de Shakespeare. La última película que rodó compartiendo cartel con Spencer Tracy fue “Adivina quién viene esta noche”. Era la novena vez que actuaban juntos. Cuando comenzó su relación con Katharine llevaba un tiempo viviendo separado de su mujer, aunque sin divorciarse. Tracy tuvo un hijo sordo, lo que le afectó bastante, pensando que era un castigo por sus pecados. Mankiewicz explicaría la situación con su mujer como que “no se separará, abandonará la escena del crimen”. Spencer nunca volvió a vivir con su mujer e hijos, aunque los visitaba con frecuencia. Desde que comenzaron su relación romántica, Kate volcó su vida en el actor. El menor ritmo de trabajo en los 40 se debió principalmente a que se dedicó a cuidar de el, que sufría problemas de insomnio y alcoholismo. Sin embargo, no vivieron juntos hasta los últimos años, cuando empezó a empeorar la salud de Tracy y Hepburn se fue a su lado para poder proporcionarle cuidados constantes. El actor falleció 17 días después de terminar el rodaje, de un ataque al corazón. Katharine reconocía en sus memorias que nunca había sido capaz de ver esa película. Ambos actores llevaban varios años sin actuar, por la delicada salud de él, hasta que Stanley Kramer, amigo de la pareja y que trabajó con frecuencia con Spencer, les convenció de volver con un guion sobre una pareja madura y progresista que debe enfrentarse a sus convicciones cuando su hija anuncia la intención de casarse con un negro. Sin duda, una historia perfecta para las convicciones de Kate, que no pudo negarse. El casting se completó con Sidney Poitier, el primer actor negro en ganar el Oscar, y Katharine Houghton, sobrina de Hepburn. El controvertido tema del matrimonio interracial, que todavía era ilegal en 17 estados durante el rodaje (dejó de serlo por una sentencia del Supremo dos días después de la muerte de Tracy) no fue un impedimento para el éxito de la cinta, que logró una gran taquilla y 10 nominaciones a los Oscar ganando el de mejor guion original y el de mejor actriz para Katharine. Por fin lograba su segunda estatuilla.

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En el estanque dorado (1981)

Todavía intentando recuperarse de la pérdida de Spencer Tracy, rodó “El león en invierno”, junto a Peter O´Toole. Y de nuevo funcionó bien en taquilla y cosechó multitud de premios, incluyendo 3 Oscar sobre 7 nominaciones. Uno de ellos fue para Kate (su tercer premio), compartido ex-aequo con Barbra Streisand, en la única vez que dos actrices compartieron premio en la historia de los Oscar. En las décadas de los 70 y 80, se prodigó más en televisión o teatro, aunque debemos destacar su interpretación en “En el estanque dorado”. Basada en una obra teatral de igual título y autor, Jane Fonda compró los derechos de la adaptación pensando en interpretarla junto a su padre como así fue. Entre la historia y la vida real de ambos se encuentran muchos paralelismos. Y aunque pueda parecer extraño, Kate y Henry Fonda nunca trabajaran juntos y ni siquiera se conocían antes del rodaje. En el primer día, Hepburn trajo el sombrero de la suerte de Spencer Tracy, y fue el que utilizó el veterano actor en la película. La actriz insistió en rodar todas sus escenas, incluidas las del lago, pues a pesar de sus 74 años se mantenía en buena forma. Y, una vez más, fue un éxito cuya taquilla sólo supero ese año la película de Indiana Jones. La Academia de Hollywood la nominó a 10 Oscars, ganando el de guion adaptado, el de actor para Henry Fonda, en el que fue su último papel, y el de actriz para Katharine Hepburn, que suponía su cuarto premio siendo la actriz más premiada y sólo superada en nominaciones por Meryl Streep. Curiosamente, nunca fue a recibir la estatuilla. Su única aparición en los premios de la Academia fue en 1974 para presentar el premio Irving G. Thalberg Memorial a Lawrence Weingarten. Recibió una sonora ovación a la que contestó con un “me alegra no haber escuchado a nadie decir eso de ‘ya era hora'”.

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La actriz siguió trabajando, para el cine y la televisión, hasta 1994, cuando a sus 87 años su salud empezó a deteriorarse. Murió de cáncer el 29 de Junio de 2003. Al año siguiente pudimos recordarla con la interpretación ganadora del Oscar que hizo de ella Cate Blanchett en el biopic sobre Howard Hughes que rodó Martin Scorsese.

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Comentarios

David - 28.01.2014 a las 20:26

No posteé nada cuando lo redactaste. He vuelto aquí siguiendo un enlace. Muy buena recopilación y redacción por lo que se refiere a tu artículo.

Katharine Hepburn fue, es y será la actriz mejor y más interesante que hubo, hay y habrá.

Suelo acompañar de un “en mi opinión” o un “a mi me parece”. Aquí no.

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