Cannes 2026: El top 10 de lo visto en el Festival
Querido Teo:
Cannes es el lugar en el que nacen las películas y por ello bien vale la peregrinación hacia una cita ineludible que es la que marca el punto de inflexión entre una temporada cinematográfica y la siguiente, sentando las bases del cine del que más se hablará los próximos meses. Un año de especial calado para el cine español con el hecho histórico (difícil de volver a repetirse) de que hasta tres películas españolas hayan competido por la Palma de Oro. Es verdad que el ruido mediático en redes, ante opiniones maximalistas de los que no han visto las películas pero se empeñan en sentar cátedra, empaña un poco la magia de Cannes pero, desde luego, el hecho de que el cine sea protagonista siempre es una buena noticia. Si nos permites, aquí va nuestro particular top de lo visto en el Festival de Cannes 2026.
10º "El deshielo" (Manuela Martelli) // Una cierta mirada
Manuela Martelli ya sorprendió con "1976" (2022) y ahora crea un thriller de combustión lenta a través de una mirada infantil que la lleva entre el suspense policial y el ejercicio de memoria histórica, de manera más íntima que intrigante, ante el silencio del que intenta desperezarse un Chile que todavía sufre las consecuencias de la dictadura de Pinochet. La atmósfera tranquila y fantasmal y el ambiente nevado contribuye a crear el espíritu de una cinta que, no opta por efectismos, y que ofrece de manera íntima una sombría radiografía de una nación buscando cicatrizar sus heridas.
Una cinta que tiene como referente a "El espíritu de la colmena" (1973) de Víctor Erice por todo lo que tiene de poner al espectador desde la perspectiva de Inés, esa niña que asiste con los ojos bien abiertos a la magnitud de una desaparición de la que ésta no termina de entender todo lo que rodea a la misma en un entono de presión, competitividad, trauma y deseos ocultos.
9º "Fatherland" (Pawel Pawlikowski) // Sección Oficial
"Ida" (2013) y "Cold war" (2018) hicieron que se desatara la fiebre a favor de un director que se ha convertido en una de las referencias de la cinematografía actual. A través del regreso a Alemania por parte de Thomas Mann y su hija tras años de exilio, Pawel Pawliwowski retrata una Europa que pretende despojarse de la sombra del nazismo, el cual ha dejado un reguero de desolación, odio, culpa y rabia a su paso para desconcierto tanto de los que han permanecido allí como de los que regresan sufriendo una desorientación generalizada y paralizante.
Una pieza de cámara, tan densa como delicada, que en su exquisito rigor plantea un revelador viaje de pérdida, división y memoria por un país muy distinto del que fue y que no se sabe si, en algún momento, podrá volver a ser el que era para aquellos que regresaron el hogar que les fue arrebatado y que, para bien y para mal, no ha hecho más que acentuar los dos bloques entre el capitalismo y el comunismo que Europa no ha logrado converger.
8º "El ser querido" (Rodrigo Sorogoyen) // Sección Oficial
"El ser querido" es un nuevo ejercicio de tensión de Rodrigo Sorogoyen que ahora no necesita de corrupciones y desmanes políticos, operaciones de antidisturbios en el contexto de las cloacas del Estado, o el contraste y recelos entre lugareños en un recóndito pueblo del norte de España, sino que se adentra en nuevos terrenos ante la disección en clave de autopsia de una relación mortecina; la de un padre y una hija marcada por la ausencia, la culpa y el reproche que les impide mirarse el uno al otro.
"El ser querido" impresiona por sacar toda la potencia posible a una premisa que podría parecer previsible pero que le convierte en el Sorogoyen más personal, profundo y dialogado a la hora de abordar con profundidad relaciones humanas y actos del pasado que rebotan en el presente como un lastre anclado como una garrapata en sus respectivas existencias y que acentúa una compleja dinámica entre padre e hija durante un rodaje. Javier Bardem y Victoria Luengo están excelentes alternando la vulnerabilidad y la capacidad de imponerse el uno al otro en un trabajo de primer nivel en el que el director no hace más que seguir creciendo trabajo a trabajo.
7º "Fjord" (Cristian Mungiu) // Sección Oficial
Cristian Mungiu lleva a cabo su trabajo más accesible pero sin renunciar a sus temáticas ni a las hechuras de una cinta contundente en lo reflexivo y reveladora a la hora de plasmar el devenir de la sociedad que pretendemos ser amparada en el tan aspiracional estado de bienestar. Un ambiguo retrato que se mueve en terrenos tan incómodos y ásperos como lúcidos y pertinentes a la hora de hablar tanto del extremismo moral, religioso o social como del prejuicio más interiorizado y que salta como un resorte cuando algún comportamiento se sale de nuestro paradigma, más si viene de alguien de fuera.
La manifestación de un deterioro social en el que contrasta lo bucólico y calmado del paisaje con la gelidez moral de unos escenarios que evocan una amenaza siempre presente y una sensación de angustia que termina oprimiendo la atmósfera generada en la cual la sequedad acaba dominando sobre la emoción. Sebastian Stan y Renate Reinsve no hacen más que redondear la sensación de que es una de esas películas que, además de reflexiones, lo tienen todo para convertirse en la película internacional de la próxima temporada de premios.
6º "Soudain" (Ryūsuke Hamaguchi) // Sección Oficial
Ryūsuke Hamaguchi potencia un estilo ya enarbolado en su anterior trabajo en el que la cadencia y el valor de la palabra lo es todo, pidiendo al espectador paciencia para, tras una parte demasiado expositiva, verse poco a poco arrebatado por el calor emocional de una historia que termina dando sus frutos con escenas realmente poderosas a la hora de poner a la muerte en la conversación y que acaban reconfortando el alma y haciendo creer que el mundo es un lugar mejor apostando por la conexión emocional de determinadas personas, en un ejercicio de humanismo y empatía que escasea y que es el motor para cambiar las cosas a mejor poco a poco.
Una manera de enarbolar la bondad en tiempos oscuros e individualistas pero sin caer en lo ilusorio ya que, aún siendo complejo, lo que termina planteando y narrando se nos antoja posible siempre que los que pueden hacer algo contribuyan decididamente a ello, bien con medidas o bien con los apoyos necesarios. Es lo que la convierte en una película profundamente pertinente y comprometida con un tiempo y con una realidad más presente que lo que muchos quieren asumir, optando por potenciar el cuidado frente al abandono, el respeto y la dignidad frente al olvido y el rechazo.
5º "Coward" (Lukas Dhont) // Sección Oficial
Lukas Dhont da un paso adelante con "Coward" dentro de una filmografía amparada e impulsada por el Festival de Cannes que ha encontrado en el belga uno de sus valores seguros en una nueva generación. Aquí ofrece una tierna historia entre trincheras entre dos soldados, Pierre y Francis, que se encargan de animar a las tropas surgiendo un delicado romance entre ambos con un epílogo arrebatador. Uno es un tímido agricultor y el otro un extrovertido aprendiz de sastre que conforman, gracias a su trabajo y al tono que adopta Lukas Dhont, una película sólida, con empaque y emocionante.
Un trabajo satisfactorio en su conjunto y que cuida el detalle de sus planos con precisión milimétrica siendo abordada esta historia de amor y descubrimiento con sencillez, delicadeza, sensibilidad y, a pesar de todo, luminosidad siempre a partir de la riqueza de la conexión entre dos soldados en una conmovedora mirada a cómo el arte, la expresión y la actuación pueden traer alegría y consuelo en medio de los horrores de los tiempos que a uno le pueden tocar vivir.
4º “Tangles” (Leah Nelson) // Proyecciones especiales
"Tangles" está destinada a ser uno de los títulos que más fuerza cojan de las secciones paralelas de este Cannes. Una historia sentida y catártica sobre una joven ilustradora "queer" con un nuevo trabajo y una nueva relación en San Francisco que, a su vez, lidia con la enfermedad de una madre aquejada de Alzheimer lo que le hace volver a su pueblo natal de Maine. Una mujer fuerte y libre que siempre ha sido un referente para la joven y que, en paralelo a su propio despertar personal y profesional, verá como poco a poco su madre se va apagando perdiendo el brillo de quien fue. Una animación 2D en blanco y negro tan reparadora como ingeniosa que sabe moverse tanto por la transgresión como por la emotividad que parte de la novela gráfica de las memorias de Sarah Leavitt.
Una notable apuesta de animación canadiense que sabe captar toda la turbulencia emocional de aquellos que hayan vivido algo parecido lo que ha garantizado que haya sido una de las cintas que más han hecho brotar las lágrimas en esta edición.
3º "Everytime" (Sandra Wollner) // Una cierta mirada
"Everytime" nos lleva por terrenos muy sugerentes y fascinantes en una llevanza del duelo en el que realidad, poesía, pasado y presente se dan la mano en unas vacaciones en la que tres personas comparten un mismo dolor.
Un dolor arrastrado por el convencimiento de un tiempo que nunca regresará, mostrando tres perspectivas sobre la muerte; la de una madre que perdió a su hija, la de una hermana que perdió a su hermana mayor y la de un novio que nunca sabrá lo que podría haber deparado esa relación incipiente. Todo a través de una mirada tan poética y sensible como hermosa y reveladora. Una película de esas que más que ser vistas, transpiran construyendo su propia personalidad para quedarse conviviendo dentro de uno por su capacidad de calar sin necesidad de aspavientos ni de repetir fórmulas trilladas.
2º "Minotaure" (Andrey Zvyagintsev) // Sección Oficial
El ruso Andrey Zvyagintsev ha ofrecido un retrato impecable a partir de una solidez de estética lúgubre en la que la descomposición de la confianza de un matrimonio va en paralelo a las miserias humanas y corrupción sistémica de un estado podrido moralmente como es la Rusia dominada con mano de hierro por Vladímir Putin. Una de esas cintas que van calando a fuego lento envolvente y que, con empaque y lucidez, crean una atmósfera de fatalidad desasosegante.
"Minotaure", ejercicio tan contenido como preciso en su disección moral pero también como thriller vibrante y asfixiante, se centra en una familia burguesa que vive en una casa de diseño y disfruta de los privilegios de su acomodo en una ciudad de provincias mientras sobrevuela todo lo relacionado con la invasión de Ucrania. Un thriller doméstico pero también el azote mordaz a la deshumanización social promovida por el gobierno de un país y que supone un trabajo mayúsculo en su sombría y calculada puesta en escena, audaz en sus connotaciones morales y contundente a la hora de reflejar la descomposición y podredumbre de todo un sistema marcado por la desigualdad y la ley que marcan unos pocos.
1º "La bola negra" (Javier Calvo y Javier Ambrossi) // Sección Oficial
"La bola negra" es una obra de las que perdura en el cine español contando con una sensibilidad desarmante y unos planos memorables rindiendo tributo a la historia silenciada de un país. Todo ello desde un inicio que evoca al neorrealismo italiano y en el que ya se evidencia el empaque que va a rodear a una cinta que pretende sustentar un puente de entendimiento pero también de memoria histórica a través de la sombra y legado de una de las grandes figuras del siglo XX como es la de Lorca en el contexto histórico de tantas historias asfixiadas tanto por la Guerra Civil como por el odio, el rechazo y la represión que, pasada la contienda, ha seguido erosionando las raíces de un país y acentuando su división.
Un impacto no solo por su resonancia política y emocional, sino por la reivindicación de un contexto histórico que quiso ser ocultado o permeado por los ganadores de la Guerra Civil segando no solo vidas o borrando relatos o manifestaciones artísticas, sino también una serie de historias silenciadas que o bien nunca pudieron existir o nunca fueron contadas y que siguen enterradas en las cunetas y los campos esperando a que se arañe la tierra para que puedan existir.
El "flash" de Cannes 2026
Nacho Gonzalo





















