Conexión Oscar 2018: ¿Qué ha pasado en los últimos meses?

Conexión Oscar 2018: ¿Qué ha pasado en los últimos meses?

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Querido primo Teo:

Iniciamos una nueva temporada de Conexión Oscar y la gran pregunta que nos hacemos todos los que nos dedicamos a hablar sobre la carrera al eunuco dorado es “¿será una edición de alto perfil o de transición tras el fenómeno de “La la land” y el zambombazo de “Moonlight”?”.

Es inevitable que en estas primeras tomas de contacto nos dediquemos a especular con los trabajos que están por llegar, personalmente estoy deseando que tu primo favorito publique el artículo “Ocho razones por las que“La reina Victoria y Abdul” es la verdadera favorita al Oscar”. Como bien dijo Tim Gray de la revista Variety, los oscarólogos nos pasamos varios meses aventurando el posible éxito de una película basándonos solamente en la aplicación de fórmulas y confiando en que sus ingredientes no fallen. Y hemos errado más de una vez; “Joy” era el monstruo que iba a arrasar porque la exitosa dupla formada por David O.Russell y Jennifer Lawrence hablaban de eso tan garantizador del éxito que es el sueño americano, al señor Gonzalo aún le duele el trasero tras el porrazo. El editor del blog de premios del afamado medio usamericano hablaba de la necesidad de hacer un cambio en el calendario de lanzamientos de los títulos con pretensiones a entrar en la carrera para evitar la saturación a finales de año; en el último mes del 2016 debutaron en la cartelera casi una cincuentena de films, entre ellos algunos que merecían mejor suerte en la carrera de premios como “Silencio” de Martin Scorsese o la preciosa “Mujeres del siglo XX” de Mike Mills. Pero es una batalla perdida ya que la industria va a lo que le funciona e intenta repetir aquellas fórmulas que fueron un éxito en años anteriores, y una de sus herramientas más eficaces son los escaparates de los Festivales de Venecia, Telluride, Toronto y Nueva York.

En la actualidad hay dos escenarios, el primero está marcado por los certámenes cinematográficos de otoño (de ahí han salido todas las ganadoras del Oscar a la mejor película desde e“Slumdog Millionaire” con la única excepción de “The artist” estrenada en Cannes 2011) y el segundo por los títulos que se estrenan entre Enero y Agosto y que inician su campaña en otoño aprovechando su salida en el formato doméstico (fue el caso de “Comanchería”, que tuvo una más que aceptable carrera comercial cuando se estrenó en el verano del año pasado y fue en ascenso cuando se puso a la venta cosechando varias candidaturas a los Oscar entre ellas la de mejor película).

Geoooorge Dunkerque

Ciñéndonos exclusivamente a ese segundo escenario, al marcado por las películas que ya se han estrenado en lo que llevamos de año, vemos que el primer gran título que ha adquirido el estatus de “aspirante” es “Dunkerque” de Christopher Nolan. Entendido como su “ahora o nunca” para conseguir la que sería su primera candidatura al Oscar en el apartado de mejor dirección, habiendo sido nominado como productor por “Origen” y como guionista por ésta y por “Memento”. “Dunkerque” no es perfecta, sus personajes son meras representaciones de quienes estaban allí tratando de sobrevivir, y funciona mejor cuando carece de diálogos, pero no te miento si te digo que me hizo sentir como el señor de la bañera de “El show de Truman”. Es una película de sensaciones en la que Nolan saca toda su artillería como narrador audiovisual. Las críticas han sido excelentes, la recepción del público es notable, incluso ha llegado a convencer a buena parte de los detractores del director, y la respuesta en la taquilla está siendo inmejorable. Quedará por ver qué recorrido puede tener durante los próximos meses y cuál será la estrategia que seguirá la Warner.

El éxito de “Wonder Woman” de Patty Jenkins ha llevado también a la Warner a iniciar una campaña que, por supuesto, incluye artículos en los principales medios especializados en premios sobre las posibilidades que tiene este título de conseguir la candidatura al Oscar a la mejor película y ha permanecido en la conversación algo más de un fin de semana. Esta iniciativa que parte del Estudio no deja de ser vista como una extravagancia aunque cuente con un fandom entregado y con apoyos por parte de la industria, la Paramount no consiguió lo mismo cuando hace tres años quiso hacer la misma maniobra con “Transformers: La era de extinción”, de hecho hasta la propia prensa se lo tomó a coña.

Wonder Woman

El Estudio de “Wonder Woman” fue espabilado, se aprovechó de que la prensa acogió muy bien la adaptación de la obra de DC creada por William Moulton Marston, también de su fecha de estreno, ya que a inicios de verano nadie está agobiado con los títulos con aspiraciones a estar en la carrera, y en tercer lugar, y creo que esto también es importante, de la sequía de la cosecha del 2017. Semanas antes el Festival de Cannes daba carpetazo a una de sus ediciones más pobres de los últimos años de la que probablemente salgan muy pocas pretendientas al Oscar. La 20th Century Fox no fue tan hábil cuando estrenó en el mes de marzo “Logan” de James Mangold, que tuvo una acogida aún mejor y en la que Patrick Stewart nos regala una de esas interpretaciones que en un universo paralelo (ese que está dominado por los justos) no tendría competencia para ser candidato a todo.

Más de uno nos llevaríamos una inmensa alegría si James McAvoy fuese tenido en cuenta durante la temporada de premios por su monumental trabajo en “Múltiple” de M. Night Shyamalan. El actor escocés siempre ha sido eficaz, yo le defino como ese alumno que sabes que nunca bajará del notable aunque rara vez se acercará a la matrícula de honor. Pues con “Múltiple” alcanza con creces tan soñada nota. Shyamalan le ofreció en bandeja el personaje de un hombre que tiene personalidad múltiple y que está explorando una desconocida, aún más peligrosa que las anteriores. Lo que hace McAvoy es sumamente difícil ya que crea una galería de personajes y en ningún momento pierde el control, con semejante material se corría el riesgo de convertirse en un circo. Se confirma como uno de los mejores actores de su generación; tiene talento, carisma, está manejando su carrera con inteligencia y se toma con naturalidad su papel ante los medios de comunicación, no quiere ser el más gracioso del lugar, y por eso cae bien. Le falta la nominación al Oscar, estuvo en el radar con su notable interpretación en “Expiación” pero en un año tan competido no llegó demasiado lejos.

James McAvoy en Múltiple

Otro de los fenómenos de principios de año ha sido “Déjame salir”, el primer largometraje como director del cómico Jordan Peele. Una inteligente propuesta que en clave de terror nos ofrece muchísimas lecturas sobre el racismo y la falsa progresía de la sociedad usamericana a través de la historia de un joven negro que conoce a la familia de su novia blanca convirtiéndose la experiencia en una pesadilla. La cinta protagonizada Daniel Kaluuya es la más rentable de lo que llevamos de año; costó tan solo 4´5 millones de dólares y lleva recaudados en todo el mundo 252 millones. Fue clave su presentación en el Festival de Sundance y el ruido generado despertó el interés de Universal que la estrenó con las pretensiones de un blockbuster (más de 2.000 salas en su primer fin de semana) y al mismo tiempo con la intención de contribuir al debate sobre la violencia y discriminación racial. El gran éxito de este film podría dar pie a una campaña a finales de año y más viendo que puede ser la única baza del Estudio para esta temporada.

Cuando se le da luz verde a un proyecto que nace con la expresión “For Your Consideration” y su estreno se pasa a la primavera suele significar que es tan sumamente desastroso que el Estudio se lo quiere quitar de encima sin hacer nada de ruido (no podemos esperar mucho de “Mary Magdalene” de Garth Davis que iba a ser la gran apuesta de The Weinstein Co. para el otoño). El ejemplo más reciente que te puedo poner es “La casa de la esperanza” de Niki Caro. Sus responsables pensaron que Jessica Chastain con acento polaco, sufriendo y salvando animales y judíos de los nazis durante la invasión de Polonia eran motivos más que suficientes para entrar de cabeza en los Oscar pero se olvidaron de varios detalles. La Chastain por muy buena actriz que sea no es un animal interpretativo capaz de suplir las carencias de las películas en las que participa (ella no puede salvar un pésimo guión, le sucedió lo mismo con esa mala imitación de Aaron Sorkin que fue “El caso Sloane”), tampoco es una garantía de éxito y duele decirlo porque su talento es indiscutible pero vive de las rentas de haber sido la Meryl Streep para los “millennials” durante un año y ya ha pasado un lustro desde entonces.

Pero no todas las películas que terminan siendo relegadas al cementerio de elefantes que son los primeros meses del año son fallidas aunque lamentablemente muchas de ellas son muy pequeñas (algunas son en lengua no inglesa) y pasan por las salas sin hacer nada de ruido.

“Maudie” de Aisling Walsh fue comprada por Sony Pictures Classics semanas después de ser presentada con una acogida más que aceptable en las plazas de Toronto y Telluride y no ha tenido un mal rendimiento en la taquilla. Esos 5 millones en la taquilla estadounidense son una excelente noticia para un film que apenas ha tenido promoción y que personalmente considero que es un milagro ya que está protagonizado por una mujer que no es una estrella (Sally Hawkins fue nominada al Oscar por “Blue Jasmine” pero no es ni de lejos una actriz conocida por el público ni con gancho en los medios de comunicación). El film narra la historia de la pintora canadiense Maud Lewis que durante la década de los 60 se convirtió en una de las artistas más afamadas de su país gracias a sus pinturas (que bien podría haber inspirado a las tarjetas de Navidad de UNICEF) mientras que no abandonó la vida modesta que llevaba en la granja en la que vivía con su marido. Sally Hawkins está superlativa en su encarnación de una mujer pueblerina bastante naif y aquejada de artritis, su transformación a lo largo de la cinta es de lo más sutil y en ningún momento deja de ser creíble, no le sucede lo mismo a Ethan Hawke (su presencia posibilitó que el proyecto llegase a obtener la financiación) que, a pesar de que se esfuerza con creces, verle en la piel de un granjero huraño es como ver a George Clooney haciendo de hipster. “Maudie” ha ido bien pero su distribuidora es de las más activas en las temporadas de premios y este año lleva “Call me by your name” de Luca Guadagnino y “Film stars don’t die in Liverpool” de Paul McGuigan.

Maudie

Algo de ruido generó la presentación de “Lady Macbeth” en el pasado Festival de Toronto, lo que llevó a su director William Oldroyd a ser fichado por la agencia de William Morris, pero su paso por las salas apenas ha tenido repercusión ni siquiera para situar en el mapa a su protagonista, una deslumbrante Florence Pugh que está portentosa en la piel de una joven que decide revelarse contra su marido y la familia de éste cuando entra en su vida (¡y de qué manera!) uno de los empleados de la finca de su esposo (según el señor Gonzalo es una “peli Maris” de manual y por primera vez le doy la razón). Se basa en el cuento “Lady Macbeth de Mtsensk” y Oldroyd apuesta por el minimalismo y huye del acartonamiento y el preciosismo de las producciones de época. Sería una excelente noticia que aparezca una sola mención en los tops de finales de año pero es prácticamente imposible que eso suceda.

También hay que destacar “Frantz” en donde François Ozon adapta la obra “El hombre que yo maté” de Maurice Rostand que ya fue llevada a la gran pantalla por Ernst Lubitsch con “Remordimiento” en el año 1932. El director francés ha conseguido rodar un film sobre el sentimiento de culpabilidad dotándolo de humanidad, sutileza y con su habitual elegancia contando con grandes interpretaciones por parte de Paula Beer y Pierre Niney. “Historia de una pasión” de Terence Davies, que nos ha regalado a una magnífica Cynthia Nixon en su encarnación de la poetisa Emily Dickinson, hay que recordar que Rachel Weisz fue muy destacada por su trabajo a las órdenes del director británico en “The deep blue sea” llegando incluso a ser premiada por el Círculo de Críticos de Nueva York y optar al Globo de Oro (también es verdad que la Nixon no tiene ni por asomo el estatus de la Weisz a pesar de su prestigio). Y ya que estoy destacando interpretaciones no me quiero dejar atrás a la danesa Trine Dyrholm por “La comuna” de Thomas Vintenberg, la actriz fue premiada en la Berlinale del año pasado por meterse en la piel de una periodista aburguesada de finales de la década de los 60 que quiere cambiar de aires y formar una comuna para dar emoción a su aburrida vida. Ese castillo de naipes se derrumbará cuando su marido se enamore de una de sus alumnas y la integre en el grupo. No hay galardón capaz de hacerle justicia a Dyrholm pero lamentablemente casi nadie la vio en los Estados Unidos.

En una época dominada por las secuelas, remakes y reboots alegra ver que la industria apuesta muy de vez en cuando por ideas tan suicidas como la que tuvo Gore Verbinski con “La cura del bienestar”. Lamentablemente la película pasó muy desapercibida cuando se estrenó en Febrero, y es ahora cuando ha salido en el formato doméstico cuando se la está reivindicando. En su momento no fue muy bien tratada por una crítica que consideró que era una propuesta devorada por su empaque visual, pero a pesar de que le sobra bastante metraje, vemos durante mucho tiempo a un Dane DeHaan arrastrándose con sus muletas, no hay que negar que es uno de los títulos más fascinantes y valientes que se han rodado en mucho tiempo y que Verbinski saca a relucir todo su potencial como director. Nadie de la 20th Century Fox que esté en su sano juicio va a rescatarla del cajón para iniciar una campaña por ella. Lamentablemente es algo que ni siquiera se plantea.

La cura del bienestar

A principios de este mes de Agosto se estrenó “Detroit” de Kathryn Bigelow. El film sobre los disturbios en la ciudad de Detroit del año 1967 supone el primer proyecto como distribuidor de Annapurna Pictures (Megan Ellison le asestó un golpe casi mortal a Harvey Weinstein cuando se hizo con Erik Lomis su jefe de distribución). La compañía ha preferido optar por el verano para su estreno, primero para aprovechar el 50º aniversario de los hechos y segundo porque, al ser una película de estructura compleja y alto contenido violento, al apartarla de la temporada alta y de los festivales de otoño iba a controlar más su calado en los medios de comunicación y en las redes sociales. Aun así no se ha librado de la polémica ya que no ha sentado nada bien que tres blancos de clase media-alta se pongan a hablar de uno de los mayores disturbios raciales que ha vivido los Estados Unidos a lo largo de su Historia. Ha sido bien recibida por la crítica, aunque también es verdad que ha dejado cierto regusto a decepción y la respuesta en la taquilla una vez alcanzadas las 3.000 salas no está siendo especialmente buena así que es bastante difícil aventurar que esta propuesta vaya a más cuando se acerque el momento de iniciar una campaña en otoño.

Mucho mejor le está yendo a “La seducción” de Sofia Coppola, estrenada en Junio y que lleva acumulados 10 millones de dólares sin haber alcanzado las 1.000 salas de exhibición. Teniendo en cuenta esto, que ha tenido una notable acogida por parte de la crítica (de Cannes se llevó el premio a la mejor dirección), y que en su reparto tiene a una Nicole Kidman en un excelente año para ella, Focus podría aprovechar para hacer campaña, pero teniendo a “La reina Victoria y Abdul” de Stephen Frears, “Darkest hour” de Joe Wright y, sobre todo, la nueva película de Paul Thomas Anderson, probablemente no sea la opción más segura. Es injusto pero en los Oscar no siempre sucede lo que uno desea.

Mary Carmen Rodríguez

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