Las cinco secuencias de… Russell Crowe

Las cinco secuencias de… Russell Crowe

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Querido primo Teo:

Russell Crowe acaba de estrenar una nueva película en nuestro país, “El maestro del agua”, pero esta vez, además de protagonizarla también se ha puesto al otro lado de la cámara en lo que supone su debut en la dirección. Así que parece un momento ideal para repasar su carrera a través de sus 5 secuencias más destacadas.

Russell Ira Crowe nació en Wellington (Nueva Zelanda) el 7 de Abril de 1964. Tiene ascendencia maorí, galesa y noruega y vivió el mundo del cine desde su infancia, pues sus padres trabajaban habitualmente en el catering de diversas producciones cinematográficas o televisivas. Este trabajo hizo que llevara una infancia bastante nómada (y también le sirvió para lograr una breve aparición no acreditada en la pequeña pantalla con 8 años). Así, cuando tenía 4 años, se trasladaron a Australia, y hasta los 14 no tuvieron una residencia fija, cuando la familia se mudó otra vez a Nueva Zelanda. Con 16 años, Russell abandonó los estudios en busca de la fama, formando parte de un grupo musical con el que grabaría varias canciones como la profética I want to be like Marlon Brando. Durante la década de los 80 siguió probando suerte en el mundo de la música, pero también lo intentó con la interpretación, participando en varias obras teatrales y en televisión, donde logró un papel en la serie “Vecinos” donde apareció en 4 capítulos. Y en 1990 llegaría su debut en la gran pantalla, en un pequeño papel en la película “Juramento de sangre”, donde coincidiría con el también debutante Jason Donovan, que se había hecho famoso precisamente con la serie “Vecinos”. Aunque estrenada después, realmente su primer rodaje fue el de “The crossing”, drama romántico que protagonizó junto a su futura esposa Danielle Spencer y que le valió para lograr su primera nominación a un premio, el de mejor actor, para la Academia de cine y televisión australiana. Al año siguiente ganaría el de mejor actor de reparto en esos mismos premios, pero sería “Romper stomper” la que le daría el impulso definitivo para triunfar en el país australiano. Russell protagoniza esta película interpretando a Hando, el lider de un grupo neonazi con un papel inspirado en un personaje real, un skinhead australiano condenado a cadena perpetua por sus crímenes. La película estuvo rodeada de polémica por su violencia, pero logró una buena taquilla y la aceptación de la crítica. Pero lo mejor para el actor es que logró llamar la atención de Sharon Stone, actriz en el mejor momento de su carrera gracias a su papel en “Instinto básico”, e insistió en que el actor neozelandés fuera su compañero de reparto de su siguiente película; “Rápida y mortal”. Los productores dudaban de la elección de Stone, por tratarse de un actor poco conocido, pero esta logró imponer su opinión con el respaldo del director Sam Raimi, e incluso se retrasó el rodaja para que Crowe tuviera tiempo de terminar la grabación de “Nosotros dos” en Australia. En el debut de Russell en Usamérica, le acompañaron además de Sharon Stone, Gene Hackman y Leonardo DiCaprio. Este último tampoco convencía a los productores y la actriz decidió convencerles pagándole ella misma el sueldo (cuando comenzó el rodaje DiCaprio ya había rodado “¿A quién ama Gilbert Grape?” pero todavía no se había estrenado, y por tanto no había recibido las buenas críticas por su papel que le valió, entre otros premios, la nominación al Oscar). Las críticas de la película fueron mayormente positivas, pero la taquilla no respondió. El mismo año llegó a las carteleras la segunda película norteamericana de Crowe, “Virtuosity”. Protagonizada por Denzel Washington, nuestro protagonista interpreta a un villano que nace como software informático basado en la personalidad de múltiples asesinos para servir de entrenamiento a policías en ejercicios de realidad virtual. Mejor no hablar de sus siguientes y fallidas películas que estrenó antes de la que serviría para darle el empujón definitivo al estrellato.

L.A. Confidential (1997)

El origen de la película está en una exitosa novela de James Ellroy. Dirigida por Curtis Hanson, que además coprodujo y coescribió el guion, la película nació del encuentro de este con el coguionista Brian Helgeland. Este último, gran fan de las novelas de Ellroy, intentó convencer a la Warner, que tenía los derechos de la novela, pero ni siquiera llegarón a recibirle. Fue entonces cuando los dos guionistas se conocieron, Hanson también leyó la novela y estaba muy interesado en realizar una película sobre Los Ángeles. Empezaron a hablar y coincidían en muchos aspectos sobre como adaptar la novela de Ellroy. Hanson había visto a Russell en “Romper stomper” y pensaba que era repulsivo y daba miedo, pero también resultaba cautivador, ajustándose a la imagen que tenían preconcebida del personaje de “Bud” White, así que rodó unas pocas escenas de prueba con el actor y se las mostró a los productores que estuvieron de acuerdo en que era el adecuado para el papel. El director no quería un actor que fuera muy conocido, para repetir su experiencia cuando leyó el libro, y en un principio no le caía demasiado bien el personaje pero a medida que iba entrando en la historia empezaba a empatizar con él. Y lo mismo con el personaje de Guy Pearce. Los dos protagonistas estuvieron varios meses preparándose, adaptándose a lo que debía ser la ciudad de Los Ángeles en los años 50, trabajando con profesores el dialecto propio de la policía en aquella época y lugar, e introduciéndose en la vida real de la policía. Crowe estudió al protagonista de “Atraco perfecto” de Kubrick y, además, durante 6 semanas, los protagonistas y los guionistas estuvieron discutiendo sobre cada escena del guion. La película se estrenó en el Festival de Cannes, entre las películas seleccionadas a concurso, y tuvo una buena recepción. La taquilla respondió y la crítica la aclamó. Los premios no tardaron en llegar y fue una de las películas con gran presencia en los Oscar con 9 nominaciones, incluyendo película y dirección. Pero era el año de “Titanic” y sólo pudo llevarse el premio de mejor actriz de reparto para Kim Basinger y el de mejor guion adaptado. Russell tuvo que conformarse con nominaciones a premios menores como los Satellite o menciones compartidas con el resto del reparto como en el Gremio de Actores, pero logró algo mucho más importante, convertirse en una estrella.

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El dilema (1999)

El siguiente paso en la carrera de Russell fue esta película de Michael Mann. Basada en la historia real de Jeffrey Wigand (interpretado por Crowe en la película), confidente que destapa como las tabacaleras añaden unas substancias tóxicas a los cigarrillos para que incrementen su poder de adicción. El periodista, que en la película interpreta Al Pacino, conocía a Michael Mann desde hacía años tras hablar de algún proyecto que no llegó a salir adelante. Mantuvieron el contacto y, cuando se produjo la entrevista en televisión, el director y guionista empezó a pensar en cómo podría adaptar la historia. Y con la ayuda de Eric Roth escribieron una primera versión del guion, que luego fueron perfeccionando tras muchas charlas primero con el periodista y después también con el confidente. Para el papel de éste se pensó primero en Val Kilmer, pero uno de los productores propuso a Russell Crowe y Mann, tras verlo en “L.A. Confidential”, decidió volar hasta Canadá, donde éste rodaba una película, para leer con el algunas escenas del guion y probar como actuaba el actor neozelandés. El resultado fue tan satisfactorio que el director decidió que ya tenía protagonista para su película. Una vez contratado, actor y director se pasaron unas 6 semanas antes de empezar a rodar discutiendo sobre el personaje, sus motivaciones, su vestuario, etc… Además, ganó 15 kilos de peso, se afeitó las entradas y se decoloró el pelo, y se maquilló ciertas arrugas y granos para parecerse al personaje (que tenía más de 50 años por los 33 de Crowe). Lo que no pudo hacer fue hablar con el protagonista real de la historia sobre sus esperiencias pues éste todavía estaba bajo el acuerdo de confidencialidad, pero si escuchó muchas horas de su voz para poder imitarla. La película resultó un cierto fracaso en taquilla, algo que compensó en cierta medida con buenas críticas y muchos premios y menciones, incluyendo 7 nominaciones a los Oscar, incluyendo película, director y mejor actor protagonista, en lo que supuso el comienzo de una buena racha para el intérprete que protagoniza este artículo que aunque no ganaría el premio podría desquitarse al año siguiente.

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Gladiator (2000)

“Gladiator” nace de una idea original del guionista David Franzoni. Satisfechos con su anterior guion, “Amistad”, Dreamworks y Universal unieron sus fuerzas para llevar a cabo esta película y mandaron el primer borrador de la historia a Ridley Scott. A éste le encantó la idea de llevar a la gran pantalla el mundo de la Antigua Roma, con la oportunidad de recuperar el brillo de películas como “Ben-Hur”, “La caída del imperio romano” o “Espartaco”, pero pidió cambios en los diálogos del guion para que se adaptaran más a lo que buscaba. Así llegó el segundo guionista acreditado, John Logan. En cuanto al casting, el papel clave era el del protagonista, ese Máximo Décimo Meridio que se ve obligado a convertirse en gladiador. Y antes de que el protagonista de nuestro artículo se hiciera con el papel, se lo ofrecieron a Mel Gibson, pero éste lo rechazó al verse demasiado viejo para el personaje. Antonio Banderas y Hugh Jackman también fueron considerados para el papel, pero finalmente fue Crowe el que se hizo con el mismo. Se trataba de la primera de las hasta ahora cinco películas que director y actor han rodado juntos. Para completar el casting contrataron a un genial Joaquin Phoenix para hacer del emperador Cómodo, a Connie Nielsen y a Oliver Reed. Scott pretendía retratar la Antigua Roma con mucho más realismo que en anteriores películas, y para ello no dudó en contratar a varios historiadores, además de invertir varios meses en la preparación de la película, incluyendo viajes por toda Europa para buscar las localizaciones y un cuidado detalle por los atrezzos, decorados e indumentaria. Además, se construyó una réplica del Coliseo que costó cerca del millón de dólares. Eso si, a pesar de todo este cuidado por el detalle, también se tomaron muchas licencias en cuanto a la historia real, tantas que uno de los asesores contratados terminó por dimitir ante lo que estaba viendo. A pocas semanas del comienzo del rodaje, Crowe y algunos de sus compañeros de reparto empezaron a poner objeciones al guion que llevó a contratar a un tercer guionista. Según este mismo, Russell le llegó a decir durante el rodaje que sus frases eran basura pero que, como él era el mejor actor del mundo, podría hacer que incluso la basura sonara bien. Tantos cambios llevaron a recuperar a Franzoni como supervisor, algo que aceptó poniendo como condición entrar en el proyecto también como productor. El rodaje no fue sencillo para Russell, que se rompió los huesos de un pie además de dañar su cadera y varios tendones mientras grababa una de sus escenas de gladiador. En otra secuencia utilizaron cinco tigres reales aunque el actor siempre se mantuvo a una distancia de al menos 5 metros y con un veterinario armado con tranquilizantes cerca. Y las cicatrices que se le pueden apreciar en la batalla del principio de la película son reales, producidas por una caída de su caballo. Otra grave complicación en el rodaje se produjo a tres semanas de terminar la fotografía principal, al morir de un fatal ataque al corazón Oliver Reed. El contrato con la aseguradora habría permitido que se volvieran a rodar todas las secuencias en las que aparecía éste pero tenía un papel muy importante y el equipo de rodaje estaba exhausto, además de que Scott no quería desaprovechar las magníficas interpretaciones que le había dado el actor. Con una reescritura más del guion, y el uso de un doble y efectos visuales, lograron terminar la película. Una magnífica película y que fue todo un éxito. Algo a lo que también ayudó la banda sonora de Hans Zimmer y Lisa Gerrard. Eso sí, aunque la recepción de la crítica fue mayormente positiva, también tuvo sus detractores. Pero nada de esto importó ante el rotundo éxito de taquilla que en tres semanas ya superaba los 100 millones de dólares de su elevado presupuesto y alcanzando finalmente más de 450 millones de recaudación que la convirtieron en el mayor éxito del año tras la segunda parte de “Misión imposible”. Y con la temporada de premios volvió a triunfar; 2 Globos de Oro de 5 nominaciones, 4 Bafta de 14 nominaciones y 5 Oscar sobre 14 nominaciones incluyendo en los tres el premio a la mejor película del año. En cuanto a Crowe, estuvo nominado en estos tres grandes premios, así como en otros muchos importantes como el del Gremio de Actores o los de las principales asociaciones de críticos, muchos de estos premios no los pudo ganar ante la gran competencia de ese año; Tom Hanks por “Náufrago”, Benicio del Toro por “Traffic”, Jamie Bell por “Billy Elliot”, etc… pero si se hizo con el más importante de todos, el Oscar. Eso sí, no todo fue alegría en esa noche, pues antes de la ceremonia el FBI avisó al actor de que era un objetivo de Al Qaeda que tenía señalado su secuestro como parte de un plan de desestabilización de la cultura americana.

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Una mente maravillosa (2001)

Tras el confidente contra las tabacaleras y el gladiador, la racha del actor neozelandés seguía con su magnífica encarnación del matemático ganador del Nobel John Nash. Antes de esta película estrenaría el thriller “Prueba de vida”, donde compartiría cartel con una Meg Ryan con la que mantuvo una relación sentimental, y rechazó el papel de Lobezno en la primera película de la saga “X-Men”, porque le recordaba demasiado al papel de Máximo en “Gladiator”. También aprovechó el éxito de “Gladiator” para actuar con su banda de rock. Volviendo a la película de Nash, ésta nace de un libro escrito por Sylvia Nasar que tuvo bastante éxito. Cuando el productor leyó una reseña del mismo en Vanity Fair, inmediatamente compró los derechos de adaptación (curiosamente “El dilema” y “Prueba de vida” también nacieron de artículos de la famosa revista). Ron Howard fue el director elegido para llevar a cabo la película y Akiva Goldsman el encargado de escribir la adaptación. El casting fue más complicado. Muchos actores se consideraron para el papel protagonista, entre otros Bruce Willis, Kevin Costner, John Travolta y Tom Cruise, y también varias actrices antes de Jennifer Connelly. Para prepararse, Crowe contó con la ayuda de un profesor de matemáticas de Columbia contratado por las ecuaciones matemáticas que aparecen en pantalla (es el doble de manos del actor cuando éste escribe algunas de las ecuaciones más complicadas en distintos lugares como ventanas y así y que son ecuaciones reales utilizadas por el matemático) y que terminó dando muchos más consejos al actor como, por ejemplo, la forma de enfocar las clases que imparte Nash en la película y teniendo un pequeño cameo. El verdadero Nash visitaría el set de rodaje y Russell se quedó impresionado por cómo el matemático movía sus manos, intentando imitarle en el film. El momento hacia el final de la película donde John Nash considera si beber el té se basa en este encuentro, pues el verdadero Nash estuvo considerando durante 15 minutos si bebía té o café. Para facilitar la labor del actor protagonista, en cuanto a la evolución del comportamiento de Nash, el rodaje se realizó en orden cronológico. Además contó con un especialista en maquillaje, contratado en principio para reflejar los cambios de edad, pero que finalmente también fue capaz de maquillar al actor para que se pareciese más al personaje. La narrativa de la película se toma ciertas licencias en cuanto a lo que cuenta con respecto a la realidad y también se criticó lo excesivamente simplificada que aparece la explicación del equilibrio de Nash, pero en general la recepción de la crítica fue bastante positiva. En taquilla fue un gran éxito recaudando casi seis veces su presupuesto y la temporada de premios terminó de encumbrar el film; 2 premios Bafta, 4 Globos de Oro y 4 Oscar sobre 8 nominaciones incluyendo mejor película y mejor director. Russell este año si consiguió muchos de los premios que no había logrado el año anterior como fueron el del Gremio de Actores, el Globo de Oro o el Bafta. Su discurso de aceptación de este último premio fue recortado y, en una muestra más de su dificil caracter, empujó contra una pared al productor de la gala maldiciéndolo, preguntándole cómo se había atrevido y asegurando que impediría que nunca pudiera trabajar en Hollywood. Eso si, luego se disculpó. Pero esta vez el premio que se le escapó fue el Oscar en el que era su tercer año consecutivo como nominado.

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Master and Commander (2003)

El gran éxito de la saga de novelas de Patrick O’Brian del capitán Jack Aubrey y el cirujano y naturista Stephen Maturin estaba claro que en algún momento tendría que tener su adaptación en la gran pantalla, y ésta fue llevada a cabo por Peter Weir. En la década de los 90, Samuel Goldwyn Jr. adquirió los derechos de todas las novelas siguiendo el consejo de Tom Rothman, que veía mucho potencial en la saga. Ya por aquel entonces le ofrecieron a Weir la silla de dirección, pero el realizador australiano, a pesar de que había leído las novelas y le habían impresionado, no veía nada clara la adaptación de la primera entrega. Varios años después Rothman lo intentó de nuevo, prometiéndole gran libertad para escribir el guion y rodar la película. El destino terminó por convencer al director, cuando junto a un festival de cine al que acudía, se encontró con una réplica de la HMS Rose, la única fragata que quedaba en el mundo que funcionara y sirviera para representar el barco de la película y que además se podía alquilar. Una vez decidido, encontró una gran ayuda en el coguionista John Collee, médico escocés que con esta película empezaría a centrarse en el cine tras ejercer la medicina y escribir varios libros. Los dos autores decidieron que era mejor centrarse en el décimo libro como punto de partida y, durante un año, prepararon con detalle la historia manteniendo la esencia de los libros de O’Brian (finalmente tomaron ideas de varias de las obras de la serie). Eso si, situaron los eventos de la película 7 años antes que en el libro para que así el enemigo fuera el ejército napoleónico y no el de Estados Unidos. Para mantener el rigor histórico, contrataron a un par de historiadores que estuvieron presentes en la producción de la película hasta que se terminó el rodaje. Una decisión clave era elegir al actor que debía encarnar a Jack Aubrey, un marino de gran personalidad que necesitaba un actor a la altura. Y Weir tuvo claro desde el primer momento que a quien quería era a Russell Crowe. La estrella no lo veía claro y exigió varios cambios en el guion antes de tomar una decisión. Con los cambios realizados, el poder trabajar con Peter Weir terminó por convencer al actor. Y la otra elección clave era la del compañero de aventuras Stephen Maturin, papel que recayó en Paul Bettany. Al principio el director no veía claro que pudiera ser el adecuado, pero pronto el actor escocés demostró lo bien que se complementaba con Crowe, con el que acababa de coincidir en “Una mente maravillosa”. Pero la elección del casting no fue lo más complicado de la preproducción. Se decidió rodar utilizando la citadas réplica de la fragata junto a una réplica de la réplica construída para la ocasión, buscando siempre el máximo realismo posible, aunque hiciera más complicado el rodaje. También se aprovechó el inmenso tanque de agua que la Fox había construído para el rodaje de “Titanic” y, por supuesto, se cuidó hasta el último detalle de maquillaje, diseño de vestuario, ambientación, banda sonora, unos magníficos efectos visuales realizados por Industrial Light and Magic y un montaje de sonido en el que el responsable del mismo se pasó varios meses analizando como sonarían las tormentas, el mar, los navíos o cada tipo de bala de cañón al impactar con la madera del buque. Crowe se preparó a fondo para el papel como es habitual en él. Por ejemplo, aprendió a tocar el violín dado que es algo que realiza varias veces su personaje durante la película. Más adelante declararía que esto había sido lo más dificil que había realizado nunca para preparar una película. Pero el rodaje en si también fue bastante complicado. Como buena parte del casting, Russell sufrió varios mareos con tanto rodaje montado en el barco y físicamente también fue un rodaje bastante exigente. Todos los que iban a formar parte de la tripulación se pasaron dos semanas de aprendizaje en un campamento sobre como sería la vida en una fragata en el siglo XIX, incluyendo como cargar y disparar cañones y como usar una espada. Con el rodaje terminado, y completada la larga postproducción, los productores decidieron retrasar el estreno de la película desde el inicialmente previsto verano hasta finales de año, para así poder competir con más garantías en la temporada de premios. El film tuvo una aceptación de la crítica muy buena, y logró una considerable taquilla, pero si tenemos en cuenta que el presupuesto se disparó hasta más de 150 millones de dólares hay que considerar que la película fue un cierto fracaso, pues necesitó de la recaudación internacional para cubrir los gastos. La película fue una de las protagonistas de la temporada de premios, pero pocos de ellos fueron para el actor neozelandés, que se tuvo que conformar con la nominación a los Globos de Oro de entre los premios más conocidos. La película tuvo 10 nominaciones a los Oscar, incluyendo película y dirección, pero tuvo que conformarse con 2 premios, en un año en el que casi todo lo ganó la última entrega de la saga de “El señor de los anillos”.

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Tras interpretar a Jack Aubrey, Crowe decidió tomarse un descanso. A comienzos de la década, el actor se reconciliara con Danielle Spencer tras romper con Meg Ryan, y en 2003 se casaron. Con Danielle tuvo dos hijos y el matrimonio duró hasta 2012. Tras su periodo de descanso, Crowe aceptó el papel protagonista de “Cinderella Man”, el cual rechazara años antes para rodar “Master and Commander” pero, tras cambiar de director y encargarse Ron Howard, decidió volver a ponerse bajo las órdenes del mismo. La película recibió buenas críticas pero no logró recaudar mucho más que su abultado presupuesto. Russell estuvo muy presente en la carrera de premios con nominaciones en los Bafta, Gremio de Actores y Globos de Oro, pero los Oscars se olvidaron de el. Al año siguiente volvió a reunirse con Ridley Scott en “Un buen año”, y con él rodó otras tres películas “American gangster”, “Red de mentiras” y “Robin Hood”. También protagonizó “El tren de las 3:10”, “La sombra del poder” y “Los próximos tres días” junto con algunas otras apariciones en películas menos destacables. En 2012 fue uno de los protagonistas de “Los miserables”, con división de opiniones de la crítica en cuanto a su actuación. También tuvo un pequeño papel en la nueva película de “El hombre de acero” y ahora podemos ver la película con la que debuta en la dirección. Trabajo no le falta, así que seguiremos viendo sus actuaciones durante mucho tiempo, con el deseo de que vuelva a ofrecernos uno de esos trabajos magistrales con los que nos entusiasmó hace unos años.

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