Conexión Oscar 2018: Los descalabros de la carrera

Conexión Oscar 2018: Los descalabros de la carrera

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Querido primo Teo:

Ya deberíamos tener aprendida la lección de que no vale todo en los Oscar. Ni los grandes dramas épicos arrasan en estos premios, que se lo digan a Michael Bay con “Pearl Harbor” y a Angelina Jolie con “Invencible”, ni meterse en la piel de un icono o de un personaje con alguna tara garantiza una estatuilla (Faye Dunaway terminó de hundir su carrera con “Queridísima mamá”), ni hay fórmulas ni nombres infalibles. Esta carrera que ya ha llegado a su ecuador no nos ha dejado grandes descalabros. Aunque ha habido propuestas que, una vez vistas no han llegado a ninguna parte, no hemos tenido a “ese monstruo que arrasa” que termina siendo un fiasco, bien porque haya sido fruto de unas expectativas exageradas al aplicar las matemáticas a los Oscar (“Joy” de David O. Russell) o por culpa de circunstancias extracinematográficas (las que encumbraron y hundieron a “El nacimiento de una nación” de Nate Parker). Estos títulos son dignos de mención y algunos merecían mejor suerte de la que han tenido.

The current war

Aunque aún no se ha estrenado de manera comercial podríamos decir que “The current war” de Alfonso Gómez-Rejón es el título que más se puede aproximar al estatus de gran descalabro de la temporada por cuestiones artísticas y porque ha sido una de las víctimas colaterales del que ha sido considerado uno de los mayores escándalos de la Historia de Hollywood. The Weinstein Co. tenía las pretensiones de seguir los pasos de “The imitation game” (tengo la esperanza de que Harvey Weinstein en su retiro espiritual forzoso en Arizona haya descubierto “Ocho motivos para considerar a ‘The imitation game’ la auténtica favorita al Oscar”, la obra cumbre del señor Gonzalo) que fue un considerable éxito de taquilla y que se alzó con el premio del público del Festival de Toronto y el Oscar al mejor guión adaptado. Gómez-Rejón, con experiencia en series como “Glee” y que despuntó gracias a la bastante maja “Yo, él y Raquel”, traslada a la gran pantalla “La guerra de las corrientes” protagonizada por Thomas Edison y George Westinghouse (encarnados por Benedict Cumberbatch y Michael Shannon respectivamente) por ver quién de los dos abastecía de electricidad a los Estados Unidos.

A pesar de que no era de los títulos que despertaron mayor interés de la programación del Festival de Toronto sí que se estrenó con el aura de “acontecimiento” por ser la principal apuesta Weinstein de la temporada. Pero la respuesta del personal no fue nada buena (ni “el pequeño ruiseñor” la defendió) y en ese momento quedó absolutamente descolgada de la carrera pero lo peor estaba por llegar. Semanas después del Festival de Toronto The New York Times y The New Yorker comenzaron a destapar las andanzas como depredador sexual de un ser tan obsesionado con las demostraciones de su poder como es Harvey Weinstein. Durante esos días el magnate pudo comprobar en sus propias carnes que los problemas que tuvo con el equipo de seguridad del Festival de Cannes durante una de sus bacanales fue lo más suave que le sucedió en el 2017. Weinstein fue expulsado de la comunidad fílmica y como dijo Seth Meyers en el monólogo inicial de los Globos de Oro “el innombrable volverá a ser noticia dentro de unos años cuando sea el primero en recibir un sonoro abucheo en el In Memoriam de la ceremonia de los Oscar”. El escándalo y posterior despido de Harvey Weinstein de la compañía que fundó junto a su hermano en el 2005 llegó en un momento en el que ésta se aproximaba a la bancarrota y actualmente está próxima a cerrarse (la principal interesada es Maria Contreras-Sweet que fue administradora de la SBA durante el gobierno de Barack Obama y que pretende relanzar la empresa con un alto componente femenino) y su catálogo ha quedado completamente paralizado para que su difusión no se vea enturbiada; de hecho “Wind river”, por la que Taylor Sheridan se llevó el premio a la mejor dirección en la sección Una cierta mirada de Cannes y que en Estados Unidos tuvo bastante éxito entre la crítica y el público (en España se estrenó directamente en televisión el pasado 1 de Enero), dejó de promoverse para los Oscar y se eliminó el logo de The Weinstein Co. de los screeners que se enviaron a los académicos. Y “The current war” ha visto su estreno aplazado “sine die” y tal y como fue recibida en Toronto poco importa.

Detroit

Lamentablemente el film de Kathryn Bigelow no ha tenido la vida que merecía. Y es que fue víctima de las malas decisiones tomadas por Annapurna Pictures que se estrenaba como distribuidora. La compañía de Megan Ellison temía una respuesta airada de la prensa y de las redes sociales, que fueron las que acabaron minando las opciones del anterior film de la directora, “La noche más oscura”, que a pesar de ser un éxito de taquilla y una película premiada por un buen grupo de Asociaciones de Críticos acabó ganando medio Oscar (compartido por “Skyfall”), y decidió estrenarla en verano. Coincidía con el 50º aniversario de los disturbios raciales de Detroit pero de esta manera se evitaba tener una presencia incómoda en los medios de comunicación. Esas inseguridades podían tener su justificación: que tres pijos blancos se pusieran a hablar de racismo fue una idea que no fue del todo bienvenida y la película no se ha caracterizado precisamente por su sutileza, no sólo en cuanto a la violencia sino por la manera en la que se ha escrito el personaje que encarna Will Poulter que representa a la culpabilidad blanca, de hecho no está basado en ninguna persona real sino que se ha inspirado en varios de los agentes de policía que actuaron en Detroit durante aquellos convulsos días.

Y las consecuencias de esas decisiones se notaron. “Detroit”, a pesar de las buenas críticas, tuvo un pésimo recorrido por las salas teniendo una recaudación que no llegó ni a la mitad de su presupuesto. En Diciembre volvió a proyectarse en varias salas con el fin de revitalizar sus opciones, la compañía estuvo promoviendo especialmente a Will Poulter que lo dio absolutamente todo en su interpretación y que tal vez en otro año no hubiese sido tan ignorado pero nuevamente pasó completamente de puntillas.

La batalla de los sexos

La entrada de Emma Stone y Steve Carell en los Globos de Oro y de este último en los SAG dio alas a Fox Searchlight para volver a iniciar una campaña para promover “La batalla de los sexos” de Jonathan Dayton y Valerie Faris que fue un sonoro pinchazo cuando se estrenó en el mes de Septiembre. Esta película, que en un principio iba a dirigir Danny Boyle, que ha quedado actuando como productor y su huella se nota en el equipo de implicados, lo tenía todo para ser un éxito. Su pareja protagonista está formada por Emma Stone y Steve Carell, ambos altamente cualificados y carismáticos y además se aprovechaba del excelente momento que vive esta dupla especialmente Stone, también llega en una época en la que son más visibles las reivindicaciones a favor de los derechos de la mujer y este proyecto que llevaba a la gran pantalla el enfrentamiento sobre las pistas de los tenistas Billie Jean King y Bobby Riggs podía ser entendido como una revitalización de las comedias de lucha de sexos.

Durante su promoción fue calificada de antipática por parte de la prensa ya que Billie Jean King se encargó de convertirla en una lección de Historia del feminismo y eso espantó a parte de una audiencia que buscaba otro tipo de propuesta más evasiva. Y en segundo lugar, la película no llega a funcionar por culpa de su guión escrito por Simon Beaufoy (ganador de un Oscar por “Slumdog millionaire”) que solamente se preocupa por la historia de Billie Jean King y el resto o lo desaprovecha (no dejamos de tener la sensación de que la parte centrada en la figura de Bobby Riggs podía haber dado muchísimo más de sí y Steve Carell ha tenido muy poco margen de maniobra) o lo presenta de una manera paródica como la forma en la que está escrita el personaje de Bill Pullman que es presentado como un villano machista de manual. Lo mejor que nos ha brindado el film es ver a una Emma Stone que se ha fundido completamente en la piel de su personaje. El resultado es que una película que estaba destinada a ser un pequeño “crowd- pleaser” terminó haciendo solamente 17 millones de dólares en todo el mundo y su presupuesto fue de 25 millones sin contar con los gastos derivados de la distribución y el marketing.

Stronger

Jake Gyllenhaal es uno de los mejores actores de su generación y ha destacado por ser tremendamente inteligente a la hora de confeccionar su carrera dándole prioridad a los títulos que le permitan explorar sus grandes cualidades como intérprete. Y ya han pasado 12 años desde que fue nominado al Oscar al mejor actor de reparto por “Brokeback Mountain” de Ang Lee, es demasiado tiempo. Estuvo rozando la candidatura por “Nightcrawler” y más lejos quedó de ella por “Animales nocturnos” y, sobre todo, por “Redención” a pesar de la costosa campaña orquestada por Harvey Weinstein.

Sobre el papel “Stronger” de David Gordon Green era el proyecto que necesitaba el actor para conseguir esa segunda nominación que tanto se le está resistiendo, ya que se basa en la vida de Jeff Bauman que perdió las piernas durante los atentados de la maratón de Boston del año 2013 y su vida pasó a ser un infierno porque le costó muchísimo adaptarse a su nueva condición y también a ser un personaje público. Fue uno de los títulos presentados en el Festival de Toronto y la acogida fue buena pero no espectacular porque aunque se alabó el rendimiento de Gyllenhaal y de Tatiana Maslany sí que se le achacó ser demasiado formulaica. Y en la taquilla se hundió completamente ya que no hizo ni la quinta parte de su presupuesto de 30 millones de dólares, sin contar con los gastos de distribución y de marketing y teniendo a semejante actor encabezando su reparto su campaña no ha sido especialmente barata. Esto ha tenido sus consecuencias y es que Bold Films, que ha sido la compañía que la ha financiado y que en su día tuvo el ojo de sacar adelante “Whiplash” de Damien Chazelle, ha tenido que prescindir de la mitad de su modesta plantilla. A pesar de haber pasado tan desapercibida Jake Gyllenhaal ha seguido estando muy presente en los medios de comunicación para seguir promoviéndola, se nota que él tiene muchísimas más ganas que nosotros de volver a ser nominado al Oscar.

Una razón para vivir

“Una razón para vivir”, el debut en la dirección del señor CGI, Andy Serkis, ha experimentado una situación similar a la de “Stronger” e incluso le ha ido peor. El film que ha pretendido seguir la estela de “La teoría del todo” narra la historia real de Robin Cavendish, un antiguo militar que contrae la enfermedad de polio durante un viaje a África. Le dieron tan solo tres meses de vida pero gracias al empeño y el amor incondicional de su mujer logró sobrevivir varias décadas estando paralizado de cuello para abajo y conectado un respirador mecánico convirtiéndose en una figura pionera en defensa de los derechos de las personas discapacitadas. Un caramelo para Andrew Garfield que en el 2016 nos demostró nuevamente que es un actor magnífico y que su pelazo es del material del que están hechos los sueños, y una gran oportunidad para el lanzamiento cinematográfico de Claire Foy, a la que hay que lanzar tras el éxito de la serie “The crown”.

Su acogida en Toronto fue buena pero tirando a discreta, ya que se destacaron las interpretaciones de Garfield y Foy pero se cuestionó su aroma telefilmero. Y su paso por las salas estadounidenses de la mano de Bleecker Street fue paupérrimo ya que no llegó ni al medio millón de recaudación. Ni a la prensa ni al público le han interesado esta historia de superación personal que, por lo general, es una fórmula mediáticamente atractiva.

Wonderstruck

Tras el éxito crítico cosechado por “Carol”, aunque lamentablemente eso no se tradujo en la taquilla ni en los premios, el director Todd Haynes asumió un nuevo desafío al llevar a la gran pantalla la novela del escritor e ilustrador Brian Selznick, “Wonderstruck”, que el propio autor se ha encargado de adaptar. No era algo sencillo debido a la estructura de una historia dividida en dos partes, una desarrollada en el Nueva York de los 70, y protagonizada por un niño que ha quedado sordo por la descarga de un rayo, y que tras perder a su madre decide buscar a un padre del que no sabe nada, y la segunda transcurre en el mismo escenario pero en el año 1927 y que tiene como eje a una niña sorda que busca a su madre que la tiene abandonada y que resulta ser una estrella del cine mudo. Haynes ha reclutado a su musa, Julianne Moore, para que interprete a un personaje clave de la historia y a Michelle Williams para que aparezca de manera testimonial.

En Cannes supuso una pequeña decepción porque la historia del niño que busca conocer sus orígenes está demasiado vista y esta no aporta nada nuevo. Pero lo que es realmente encomiable de esta propuesta es que nos ofrece al Haynes más rompedor de sus primeras obras, incluso cuando se adentra en el cine mudo hay momentos en los que llega a mirar de frente a Guy Maddin. Es por eso que es muchísimo más interesante la parte que transcurre en el pasado y a ello contribuyen el maravilloso trabajo hecho por la actriz sorda Millicent Simmonds y también la excelente composición de Carter Burwell. Como resultado final “Wonderstruck” es una obra que no encuentra su equilibrio a pesar de que tenga una parte final en la que Haynes vuelve a desatarse y consigue elevar un poco el nivel. Tras pinchar en Cannes se ha estrenado con una promoción mínima y ha pasado con más pena que gloria.

Una vida a lo grande

El nombre de Alexander Payne no debe faltar en los primeros pronósticos de los oscarólogos, por una cuestión matemática ya que desde “Election” (que fue definitivamente la obra que le hizo conquistar a la crítica) no ha fallado en los Oscar, y ya cuenta con dos estatuillas por los guiones de “Entre copas” y “Los descendientes”. Es uno de los consentidos por la crítica usamericana y su mayor momento de gloria lo vivió en el año 2004 cuando prácticamente monopolizó los premios de la crítica con “Entre copas”, algo que no llegó a verse reflejado del todo en los Oscar que, por ejemplo, no llegó a nominar a Paul Giamatti.

Lo que le ha sucedido con “Una vida a lo grande” ha sido cuanto menos curioso y que nos sirve para evaluar el comportamiento tan volátil de los críticos. Cuando inauguró la Mostra de Venecia la crítica estadounidense la encumbró llegando incluso a considerarla un nuevo clásico, a la prensa internacional no le convenció tanto y a los críticos asiáticos les pareció prácticamente una memez. Tres días después se presentó en Telluride que es un evento que es cada vez más cuidado por los críticos y oscarólogos norteamericanos y ahí apenas gustó. “Una vida a lo grande” murió en ese momento. Ni la crítica ni el público han conectado con esta historia ecologista y que critica frontalmente al capitalismo protagonizado por un hombre gris (Matt Damon) que huye de su insustancial vida llena de aprietos al entrar en un programa que le hará reducir de tamaño. En esta nueva comunidad se dará cuenta de que ni es la panacea y de que el sistema sigue presentando los mismos fallos, es decir, el estado de bienestar se consigue a través de la explotación de los más débiles. Lo mejor es sin duda la interpretación de la actriz tailandesa Hong Chau que es la única baza del film en la temporada de premios y que encarna a la víctima de ese programa que ha sido vendido como la salvación del planeta.

Suburbicon


2017 ha sido un “annus horribilis” para Matt Damon. Se ha convertido en una de las personalidades de Hollywood más criticadas por sus declaraciones sobre el acoso sexual ya que el actor sacó al cuñado que lleva dentro y dijo que no es lo mismo tocarle el culo a alguien que una violación o abusar sexualmente de un niño. A sus palabras, en las que trataba dar cierta normalidad a tomarse demasiadas confianzas aunque luego reculase diciendo que le parecía una acción vergonzosa, hay que añadir que semanas después de que estallase el escándalo que acabó con Harvey Weinstein la periodista Sharon Waxman acusó a Damon, Ben Affleck y Russell Crowe de paralizar en el 2004 un artículo que ella estaba preparando para The Times en donde ya se denunciaba las prácticas del magnate. En esa gran barra de un bar que es Twitter le han dado por todos lados y se ha pedido que se le retire de “Ocean’s 8”. A esto hay que sumarle que este ha sido su peor año en la taquilla tras los sonoros fracasos de “La gran muralla” de Zhang Yimou, “Una vida a lo grande” de Alexander Payne y la que ahora nos ocupa, “Suburbicon” de George Clooney.

Los hermanos Joel y Ethan Coen escribieron un guión en la década de los 80 que no lograron vender a ningún Estudio. La historia transcurría en un barrio residencial de mediados del siglo XX y giraba en torno a un hombre que tiene problemas con unos matones a los que les había hecho un encargo. Parte de la premisa se aprovechó posteriormente en “Fargo” que es una de las obras maestras de los hermanos de Minnesota. George Clooney se interesó por ese guión inédito y le añadió una subtrama protagonizada por una familia negra que se ha mudado al barrio y que no son bien recibidos, quería conectar esto con el panorama actual en los Estados Unidos en el que la discriminación racial sigue estando muy presente. Aunque su mensaje es “no hay que preocuparse tanto por los que vienen a ensuciar el barrio sino por los vecinos que están escondiendo su basura”, la verdad es que no hay cohesión entre las dos tramas y se nota muchísimo el pegamento. Y además que ese guión de los Coen no despertase en su día el interés de nadie se debía a que era muy flojo. En cuanto al reparto solamente Julianne Moore, y sobre todo Oscar Isaac en su breve intervención, logran estar bien, sin embargo Matt Damon está pasadísimo de rosca. “Suburbicon” no fue nada bien en las plazas festivaleras de Venecia y Toronto y en los Estados Unidos no estuvo ni tres semanas en cartel.

Wonder wheel

Las denuncias por acoso y abusos sexuales contra varias personalidades de la industria como Harvey Weinstein, Kevin Spacey o Louis C.K. han puesto patas arriba a la industria audiovisual y no solamente a la de los Estados Unidos. Una de las principales voces ha sido la del periodista Ronan Farrow. El único hijo biológico que tuvo la actriz Mia Farrow con el director Woody Allen (aunque luego con los años ella ha afirmado que el padre de la criatura era Frank Sinatra) escribió un reportaje de investigación en The New Yorker en donde ofrecía el testimonio de varias de las víctimas de Harvey Weinstein, ese acto ha sido entendido como una “vendetta” ya que fue el magnate el que revitalizó la carrera de Woody Allen en la década de los 90 con “Balas sobre Broadway” tras el escándalo que supuso la separación de la pareja Allen/Farrow después de que el director se enamorase de Soon-Yi la hija adoptiva de Mia y tras la acusación de Dylan (adoptada conjuntamente por la pareja) de haber abusado sexualmente de ella cuando en aquel momento la pequeña tenía tan solo 7 años. Allen no fue juzgado por esta acusación ya que no se encontraron pruebas concluyentes en su contra y por una decisión de la Fiscalía atendiendo a la fragilidad de la víctima. Algunos peritos y psicólogos comentaron sus sospechas de que la niña estaba siendo manipulada por su madre, algo que ha avalado no hace mucho Moses, el otro hijo que adoptaron Farrow y Allen conjuntamente. Woody Allen está bajo el punto de mira. Dylan Farrow ha ofrecido en varias ocasiones su terrorífico testimonio y ha narrado su sensación de impotencia durante estos años al ver que esa persona a la que acusa de haberle destrozado la vida es venerado por todo el mundo. En las últimas semanas la joven de 32 años está viendo un cambio en el seno de Hollywood; Rebecca Hall, que se dio a conocer con “Vicky Cristina Barcelona”, se arrepiente de haber vuelto a trabajar con Woody Allen en “A rainy day in New York” y dona su salario a la fundación “Time’s up” destinada a la ayuda contra las víctimas de acoso y abusos sexuales, su compañero de reparto Timothée Chalamet ha tomado la misma iniciativa (donando también el dinero a organizaciones LGTBI) y anteriormente lo han hecho Greta Gerwig e incluso Mira Sorvino que se llevó el Oscar gracias a su trabajo en “Poderosa Afrodita” y queda por saber qué pasará en el futuro, es decir, si el estreno de una película de Woody Allen termina convirtiéndose o no en un acontecimiento anual.

No podemos achacar el mal funcionamiento de “Wonder wheel” al rechazo que está teniendo la figura de Woody Allen en la actualidad, sino a que la película es en sí muy fallida. Kate Winslet interpreta a una mujer que ha sido condenada a llevar una vida miserable y que cree encontrar la salvación cuando se le pone un chulazo en su camino y se niega a aceptar que esa relación tiene una fecha de caducidad muy próxima. La actriz británica se esfuerza pero está tan asfixiada por un guión que no va a ninguna parte como su personaje en su tragedia griega particular. La película de Woody Allen que supuestamente iba a ser buena (por ser estrenada en Diciembre) ha resultado ser un producto visualmente muy bello gracias a la fotografía de Vittorio Storaro que juega con las luces según el estado de ánimo de la protagonista (a veces es un acierto y otras no tanto) pero que no nos aporta nada.

El castillo de cristal

No es que se tuviesen demasiadas esperanzas en “El castillo de cristal” pero suponía el primer gran proyecto dramático de Brie Larson después de que se alzara con el Oscar a la mejor actriz por “La habitación” y su reencuentro con Destin Daniel Cretton tras la estupenda “Las vidas de Grace”, y además la adaptación cinematográfica del best seller autobiográfico de Jeannette Walls era un proyecto que puso en marcha la Paramount en el 2013 para el lucimiento de Jennifer Lawrence que acababa de ganar el Oscar por “El lado bueno de las cosas”.

La historia, que puede ser entendida como lo que podría suceder con algunos de los hijos de Viggo Mortensen en “Captain Fantastic”, versa sobre una joven columnista de éxito que ha crecido en una familia de nómadas, su madre es una pintora excéntrica y su padre un alcohólico y ambos con el pretexto de educar a sus hijos al margen del sistema terminan exponiéndoles a los servicios sociales. Las críticas que tuvo la película no fueron especialmente llamativas y se cuestionó mucho que se le notasen las costuras y sus ganas de estar en la carrera de premios y eso se vio reflejado en una taquilla que en los Estados Unidos no alcanzó ni los 20 millones. A la vista de los resultados Lionsgate cortó de raíz su promoción.

Madre!

En el mes de Septiembre “Madre!” fue expulsada a patadas de la carrera tras la pésima acogida que tuvo tras su estreno pero seamos francos, esta cinta nunca habría estado asociada a la expresión “For Your Consideration” de no ser por sus responsables. Darren Aronofsky ha sido nominado al Oscar por “Cisne negro” y además se ha especializado en sacar lo mejor de sus intérpretes porque les entrega siempre personajes que están al límite e incluso más allá. Gracias a ello, Natalie Portman se alzó con el Oscar por “Cisne negro” y consiguieron la nominación Ellen Burstyn por “Requiem por un sueño” y Mickey Rourke por “El luchador”. Y Jennifer Lawrence tiene una estatuilla por “El lado bueno de las cosas” y atesora nominaciones por “Winter’s bone”, “La gran estafa americana” y “Joy”, además sigue siendo una de las estrellas femeninas más poderosas y populares de Hollywood y que se acerque a un proyecto de un director tan arriesgado como Aronofsky es, sin duda, un paso importante en su carrera y diría mucho de ella si sigue explorando ese camino a pesar de lo mal que ha funcionado esta película.

“Madre!” es un cruce entre la boda de Lolita, un Black Friday en el Primark de Gran Vía, un evento de Facebook y mi primera y última comunión, y seguramente me estoy quedando corta a la hora de equipararla con cualquier desfase. La reinterpretación del Génesis y el Apocalipsis de la Biblia que ha hecho Aronofsky es absolutamente disfrutable y encomiable que sea un producto financiado por un estudio como la Paramount en un tiempo en el que este tipo de proyectos se desarrollan en compañías mucho más pequeñas. A Aronofsky le queda que Megan Ellison o A24 le digan que sí porque es bastante probable que sea una persona “non grata” en cualquier gran Estudio de Hollywood. A pesar del fracaso Jennifer Lawrence ha estado haciendo promoción hasta hace muy poco ya que en el film ha hecho una de las mejores interpretaciones de su carrera y es que cuando no está encantada de saber el talento que tiene es una actriz descomunal.

El gran showman

No podemos decir que ha sido un fracaso porque en la taquilla mundial está yendo muy bien pero “El gran showman” ha supuesto una gran decepción porque dista muchísimo de ser buena. El film que ha estado impulsando Hugh Jackman desde hace prácticamente una década, y que versa sobre la figura del empresario P.T. Barnum que sentó las bases del espectáculo circense moderno, pretendía ser la nueva “Moulin Rouge!”, es decir un film con un empaque visual portentoso, grandes canciones y números, hecho para la generación YouTube (porque la MTV ya no emite vídeos musicales) y con una historia cautivadora. Pero “El gran showman” es un quiero y no puedo y viéndola nos damos cuenta del enorme talento que tiene Baz Luhrmann al que siempre le criticamos por ser excesivo y muy dado al petardeo con ínfulas, y después de haber vivido hace menos de un año un fenómeno tan grande como el de “La la land” sus fallos son muchísimo más evidentes.

La historia de P.T. Barnum, un hombre que se reinventó varias veces y que sacrificó su vida personal para alcanzar el éxito, no llega a cautivar a pesar de los esfuerzos de Hugh Jackman, los números musicales no son espectaculares (el de una Rebecca Ferguson que ya ha sido condenada por Hollywood a ser una versión de mercadillo de Cate Blanchett parece esa actuación del Festival de Eurovisión en la que el personal aprovecha para ir al baño), las canciones compuestas por el dúo Pasek & Paul (ganadores del Oscar por City of stars de “La la land”) no funcionan y la única que lo hace es This is me, que tiene también el único número que se salva del suspenso y que sirve de himno de reivindicación de la diversidad de cualquier índole, y el resto de personajes del film están escritos a brochazos. Me sacó a la Hulka que llevo dentro no porque me esperase a “ese monstruo que arrasa” sino porque quería volver a disfrutar de un musical en la gran pantalla y con “El gran showman” no lo hice en absoluto. De todas formas es muy posible que esté presente en los Oscar, pero no más allá de las obvias de mejor canción, diseño de producción y vestuario.

Mary Carmen Rodríguez

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