Las claves de un 2025 de cine
Querido Teo:
El 2025 expira pero como todo año no merece caer en el olvido porque ha formado parte de nuestra vida y, por tanto, siempre hay algo que destacar aunque para ello haya que quedarse con lo bueno y dejar atrás aquello que no lo ha sido tanto. Es por ello que toca repasar el año en una serie de claves que sirven como colofón de todo lo vivido a través del cine todos estos meses.
“Anora”, la noche de gloria de Sean Baker
Aunque el año empezó con el triunfo en los Globos de Oro de “The brutalist” y “Emilia Pérez” estos premios evidenciaron que lo de que son la antesala de los Oscar no es más que es un eslogan de marketing. En los Oscar “Anora” dio una noche de gloria a Sean Baker suponiendo el triunfo del cine que explora los márgenes y siempre enarbolado por su director. 5 de 6 premios en un triunfo tan sólido que hasta Mikey Madison pudo hacerse con un premio a mejor actriz que más de uno querría haber visto recaer en Demi Moore y en la que incluso la premisa de la cinta de Coralie Fargeat se materializó en la propia ceremonia.
El cine de animación de autor se reivindica con voz propia
La noche de los Oscar trajo una de las sorpresas de la noche que no era otra que ver a “Flow, un mundo que salvar” imponerse en la categoría al Oscar de mejor película de animación frente a los grandes Estudios. A ella se sumaron en la cartelera “Memorias de un caracol”, “Salvajes” o “Mi vida a lo grande”, o la manera de tratar temas importantes sobre la condición humana y el mundo que nos rodea con personalidad y profundidad.
Actores que se reivindican y se reafirman
El 2025 ha sido el año en el que más de un nombre ha terminado de consagrarse como imprescindible para el cine del presente y del futuro. Timothée Chalamet rozó el Oscar interpretando a Bob Dylan en “A complete unknown”, Sebastian Stan se convirtió en el ejemplo de la degradación moral a costa de la dictadura de la imagen en “A different man” y Josh O’Connor demostró porque es el mejor actor de su generación en “The mastermind” y “Puñales por la espalda: De entre los muertos”. En España podríamos poner ahí a Mario Casas con sus trabajos en “Muy lejos” y “La cena” y en Francia a Benjamin Voisin con “El extranjero” y “Jugar con fuego”.
El poder sanador de la música y el teatro
“Las vidas de Sing Sing” y “Ghostlight” demostraron como el teatro puede ser, como cualquier manifestación cultural, tanto una vía de expresión como una herramienta para sanar nuestras heridas. A ellas se sumó “Por todo lo alto”, reencuentro de dos hermanos que tenderán puentes a través de la música en una “feel good movie” con la efectividad habitual del cine francés.
El cine como espejo de esa sociedad que no queremos ver
La carrera a contrarreloj de un "ryder" sin papeles en “La historia de Souleymane”, la precariedad del sistema que lleva a la alienación laboral en “On falling” y una sociedad que convive resignada con el estigma de la vejez y la enfermedad en “El último suspiro” nos pusieron de frente tres de los temas más presentes en la sociedad de hoy y que más dejamos de lado en la agenda que mueve el mundo a pesar de su pertinencia. Cine que ilustra, remueve y conmueve.
El cine español va más allá de los grandes nombres
Había dudas de esta temporada de cine español con pocos nombres consagrados para ejercer de locomotora. Al margen de los Alejandro Amenábar o Agustín Díaz Yanes, que estrenaron "El cautivo" y "Un fantasma en la batalla", el público se ha interesado por otras realidades ajenas a lo normativo como “Sorda”, han buscado nuevos estímulos como en “Sirat” o que se les haga debatir a la salida del cine como en “Los domingos”.
“Romería” y “Maspalomas” han completado el quinteto teórico para los próximos Goya junto a un éxito de público como el de “La cena”, la continua irrupción de nuevos autores como en el caso de “Extraño río” y la nacida para controvertir “Tardes de soledad” de Albert Serra que, a pesar de la Concha de Oro del Festival de San Sebastián el año pasado, ha vuelto a encontrar más calor fuera de nuestras fronteras volviendo a encabezar el director catalán el listado de Cahiers du Cinéma.
A pesar de todo, y a a falta del dato del último fin de semana del año, el cine español ha recaudado este año 78,6 millones de euros, un seis por ciento menos que en 2024 y lejos de la barrera psicológica de los 100 millones que se conseguía antes de la pandemia.
“Los pecadores” y “Weapons”, revolucionando el género
El terror siempre ha sido uno de los géneros más denostados por la crítica pero también más sobresaturados en determinadas épocas. De un tiempo a esta parte determinados autores le han dado el poso y el respeto que se banalizó en los noventa y primeros 2000. A ello contribuyen cintas como “Los pecadores” y “Weapons”, sorprendiendo y apostando por una mezcla de géneros que ha convencido tanto a crítica como a público.
“Una batalla tras otra”, una obra cumbre para Paul Thomas Anderson
Paul Thomas Anderson construye un universo cinematográfico donde la familia, la resistencia y la supervivencia se entrelazan con un relato que no teme explorar la locura y el caos del presente y que parte de los movimientos revolucionarios por los derechos sociales en un país en el que siempre ha habido muchos intereses en juego. Tras 30 años de carrera parece que con "Una batalla tras otra" ha llegado el momento para que un director más reconocido por el público y por la crítica que por los premios encuentre su momento de consagración en los Oscar.
“Valor sentimental” y “Un simple accidente”, el gran cine de autor de la mano desde Cannes
"Valor sentimental" de Joachim Trier y "Un simple accidente" de Jafar Panahi han llevado un recorrido paralelo desde que sus cintas se alumbraran en el Festival de Cannes y se repartieran los dos máximos galardones del certamen, cita que sigue siendo la mejor lanzadera para el cine internacional. Un drama familiar bergmaniano y una potente denuncia sobre la represión institucional y social con mucho de mordacidad y costumbrismo han convertido a estas cintas en dos de los grandes títulos del año. No parece que hayan tocado techo todavía dispuestas a demostrar que el cine internacional ya impone también su ley en Hollywood.
La polémica de Luca Guadagnino y la decepción de Noah Baumbach
“Caza de brujas” de Luca Guadagnino hizo que el debate que genera la película sobre el #MeToo se volviera en contra del director con encendidas críticas calificándolo entre petulante y misógino. Por su parte Noah Baumbach no terminó de lograr que fluyera el retrato de soledad y crisis existencial de una estrella de cine en “Jay Kelly”. Tampoco encontraron un especial apoyo “Bugonia” de Yorgos Lanthimos y “Una casa llena de dinamita” de Kathryn Bigelow pudiendo ser calificadas, en el mejor de los casos, de incomprendidas.
Los superhéroes en crisis frente al tirón de los dinosaurios
“Superman” volvió a dar aire al personaje de DC pero siempre a la sombra de un Batman que ha sabido mucho mejor renovarse en el cine. Mucho peor le fue a “Thunderbolts*” o a “Los 4 fantásticos: Primeros pasos” que, a pesar de su carácter desinhibido, estuvo lejos de ser la apuesta estival de la cartelera algo que sí que logró “Jurassic world: El renacer”.
Otros títulos a reivindicar
Netflix es capaz de la fastuosidad del “Frankenstein” de Guillermo del Toro y de la sensibilidad sensorial de “Sueños de trenes” de Clint Bentley. Vimos a Robbie Williams representado como un simio en “Better man”, a un bailongo y emotivo Tom Hiddleston en “La vida de Chuck”, a Ethan Hawke representando el patetismo del fracaso en “Blue moon” o a Fernanda Torres impidiendo que un entorno de represión le prive a los suyos de alzar la cabeza y lucir una sonrisa ante la cámara en “Aún estoy aquí”.
A destacar la dolorosa recreación partiendo de una grabación real en “La voz de Hind”, la contundencia de "La semilla de la higuera sagrada" o la ambigüedad de "Misericordia". Este año también nos quedamos con la sensibilidad de "A real pain", "Black dog", "Blue sun palace", "Mi postre favorito", "Vermiglio" o "Un 'like' de Bob Trevino".
Netflix y Warner
Hay noticias que están destinadas a marcar el futuro de la industria (por muy grandilocuente que suene eso) y esta es una de ellas; la compra de Warner Bros. por parte de Netflix por 82.700 millones de dólares. Una reconfiguración del sistema de Estudios y un cambio de modelo que pone en peligro la ventana de distribución del cine en salas y también el riesgo y personalidad de los futuros proyectos de Hollywood.
Un movimiento que dinamita las leyes del antimonopolio pero que no es nada nuevo bajo el sol teniendo en cuenta que ya vivimos como The Walt Disney Company se adueñó de Fox en 2017, Amazon se hizo con la Metro-Goldwyn-Mayer en 2021 y Warner Bros. y Discovery se fusionaron en 2022. Los tiempos están cambiando y estamos siendo testigos de ello.
In Memoriam
Un año en el que hemos perdido a David Lynch, Joan Plowright, Gene Hackman, Val Kilmer, Robert Benton, Terence Stamp, Verónica Echegui, Eusebio Poncela, Robert Redford, Claudia Cardinale, Diane Keaton, Diane Ladd, Héctor Alterio o Rob Reiner, no puede dejar buen sabor más allá de confirmarse que el legado de todos ellos vivirá por siempre en la pantalla y trascenderá nuestras emociones.
Recuerdo, dolor, gratitud y eternidad para todos ellos así como para Brigitte Bardot, Celso Bugallo, José Luis Cienfuegos, Tom Stoppard, Udo Kier, Sally Kirkland, Pauline Collins, Björn Andrésen, Drew Struzan, Jerry Adler, Alan Bergman, Michael Madsen, Lalo Schifrin, Mariano Ozores, Jean Marsh o Richard Chamberlain.
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Nacho Gonzalo































